Los documentos del siglo XVI, al referirse a la actual calle de Miranda hablan de la "calleja e rio que va al molino del señor D. Antonio Acuña, Obispo de Zamora". Dicha calle tenía un estrecho paso, utilizable únicamente por peatones. Por el centro de la misma corría la esgueva que, viniendo de San Lucas, iba por detrás del Monasterio de la Merced hasta el rio Arlanzón.