Una de las raíces de las patatas fritas como se conocen hoy, en forma de bastones, se remonta a Bélgica y a Francia. Aunque en realidad se trata de una pelea histórica que aún no termina de cerrarse. Mientras los franceses se adjudican con orgullo la invención del plato, los belgas también reclaman su autoría.
A fines del siglo XVIII sobre el Pont Neuf, en pleno corazón de París, se instalaron los vendedores de patatas fritas que las elaboraban a la vista de sus clientes dentro de braseros y sartenes.?
En Bélgica, en cambio, las cocinan en dos etapas: en aceite y con grasa. Mientras que los franceses utilizan para su cocción sólo aceite.
No obstante, según el Frietmuseum, el único museo dedicado a este tubérculo, ubicado en Brujas, la leyenda popular en Bélgica sostiene que las 'frites' nacieron en el siglo XVII durante una helada que impidió la pesca en el río Mosa, y que llevó a los pescadores belgas a cortar patatas en forma de pequeños peces.
Más allá de quién haya sido el inventor de las papas fritas, sí se sabe que su presentación actual de bastones dorados proviene de Europa.
Trucos para que las patatas fritas queden perfectas:
Tras pelarlas y cortarlas dejarlas en remojo en agua fría para que suelten almidón. Esto hará que al freírlas salgan más crujientes.
Para cocinarlas, el aceite tiene que se abundante y la temperatura bien caliente. Una vez en el aceite no se revuelven pero si se mueven para evitar que se peguen.
Una vez fritas las patatas, ponerlas en un recipiente amplio, para que no se junten y queden blandas.
No salarlas calientes porque la sal hace que liberen líquidos y pierdan crocantez.