La sentencia judicial que por la ha cesado la actividad de la Escuela Municipal de Música que da la razón al empresario, no implica que se deje de prestar el servicio ya que el gestor puede seguir haciéndolo, pero el Ayuntamiento no le puede obligar a ello. Así lo ha asegurado la portavoz del Equipo de Gobierno, Andrea Ballesteros tras la reunión mantenida en las últimas horas con el adjudicatario de la Escuela.
Ballesteros sostiene que se la ha trasladado la necesidad de que presente una reclamación patrimonial para que se pueda evaluar los costes reales del servicio con el fin de poder salvar el curso, pero en tanto en cuanto los Servicios Económicos y Jurídicos del Consistorio no sepan esta cantidad, el Ayuntamiento no puede hacer más.
Asegura que nunca se han negado a resarcir al empresario el coste de las pérdidas pero a día de hoy no saben la cantidad, antes de recordar que la Junta de Gobierno ha aprobado tres reconocimientos extrajudiciales de crédito por valor de 16.000 euros para abonar las facturas pendientes de pago.
La portavoz adelanta que no se van a volver a reunir con el empresario, lo que quieren es mantener un reunión con su abogado o el asesor económico para conocer el importe de las pérdidas. Sostiene que el Ayuntamiento busca un equilibrio contractual.
Ballesteros ha insistido en que llevan trabajando muchos meses en este asunto antes de recordad que el Ayuntamiento es el primer interesado se continuar con la actividad por los alumnos, sus familias y el profesorado que ha aclarado que no es municipal ya que depende de la empresa adjudicataria. Asevera que todas las áreas municipales están volcadas en solucionar este asunto.
La edil ha recordado que en el nuevo pliego se subió el canon en diciembre de 55.000 a 102.000 y quedó desierto, al tiempo que ha recordado que esto es un servicio externalizado.
Ballesteros ha manifestado que se le dijo al empresario que retome el servicio y el Ayuntamiento se compromete a abonar las reclamaciones patrimoniales si están correctas, pero que se retome el servicio, ya que no se puede dejar a una ciudad sin esta actividad