El Ayuntamiento prevé abrir la fortaleza al público antes de San Pedro, mientras avanza en la musealización y mejora de la accesibilidad
Las obras de intervención en el castillo de Burgos han llegado a su fin en su fase principal, culminando la recreación de la fortaleza vinculada a Alfonso X y ofreciendo ya una renovada imagen del enclave histórico. Según fuentes municipales, la actuación estructural está completamente terminada, a falta únicamente de formalizar la recepción oficial de los trabajos.
Este último trámite administrativo se ha retrasado debido a la necesidad de sustituir dos paneles de madera que han sufrido deterioro durante el invierno. La dirección facultativa ha exigido su reemplazo por piezas nuevas fabricadas a medida, lo que impide, por el momento, cerrar definitivamente el proceso. Desde el Ayuntamiento insisten en que se trata de un aspecto menor, pero han optado por completar la intervención "en condiciones óptimas" antes de su apertura.
Paralelamente, el Consistorio trabaja ya en dos líneas clave para el futuro del recinto: la musealización del espacio y la mejora de la accesibilidad. Este último punto supone un reto importante debido a la propia naturaleza medieval de la fortaleza, que requiere adaptaciones específicas para permitir el acceso generalizado del público.
A pesar de estos trabajos pendientes, la intención municipal es permitir una primera apertura parcial en cuanto se formalice la recepción de las obras. Esta visita inicial será libre y gratuita, sin tasas ni actividades guiadas, con el objetivo de que los ciudadanos puedan conocer de primera mano el resultado de la intervención.
La previsión es que esta apertura se produzca en un plazo corto, antes de las fiestas de San Pedro, siempre que los plazos administrativos y la llegada de los materiales lo permitan. Más adelante, previsiblemente hacia finales de año, se completará el proyecto con la musealización y las mejoras de accesibilidad, momento en el que se organizarán visitas guiadas y una oferta cultural más estructurada.
En cuanto al acceso, se mantiene la posibilidad de subir al castillo en bicicleta, como se ha hecho tradicionalmente. Además, el Ayuntamiento estudia la incorporación de bicicletas eléctricas mediante el sistema municipal, a la espera de un informe de la empresa concesionaria que garantice la viabilidad legal y técnica del servicio.
Con estas actuaciones, Burgos se prepara para poner en valor uno de sus espacios más emblemáticos, combinando la recuperación patrimonial con nuevas fórmulas de acceso y disfrute ciudadano.