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La Trastienda | Cuenta atrás ante la reedición del pacto PP-Vox en la Junta

La Trastienda | Cuenta atrás ante la reedición del pacto PP-Vox en la Junta

Actualizado 13/04/2026 19:40

La resaca política de las elecciones del 15 de marzo toca a su fin con la constitución de las Cortes de Castilla y León resultantes de esa cita con las urnas, sesión que marca el inicio de la XII Legislatura autonómica. Solemne sesión en el "mausoleo" de Villa del Prado que ha estado precedida de una supuesta incertidumbre acerca de la composición de la nueva Mesa de la Cámara, que, nombres al margen, parece cantada de antemano en cuanto a su distribución política.

La gran novedad es que el Partido Popular recupera la presidencia que se vio obligada a ceder en las dos anteriores legislaturas a sus respectivos socios de gobierno; tras las elecciones de 2019 a Ciudadanos (q.e.p.d.) y en 2022 a Vox. Una cesión que en el segundo de los casos ha tenido un alto coste para el PP, que, tras la ruptura del pacto de gobierno y abandono de la Junta por parte de los de Abascal, quedó en minoría en la Mesa de la Cámara, no pudiendo evitar determinadas iniciativas de la oposición que dieron lugar a otras tantas derrotas en el pleno, tales como la aprobación de la reforma de la Ley de Publicidad Institucional, la reprobación del todavía consejero de Medio Ambiente en funciones, la devolución a los corrales del proyecto de Presupuestos para 2026 o la comparecencia forzada del propio presidente Mañueco para dar explicaciones de la calamitosa gestión de los incendios forestales del pasado verano.

Vistos tales antecedentes, el PP se había propuesto como primera prioridad de la nueva Legislatura la recuperación a costa de lo que fuera la presidencia de las Cortes y del control de su Mesa, objetivo en el que en realidad no ha encontrado ninguna resistencia, ya que, el único partido que podía estar en condiciones de exigir para sí ese cargo, Vox, en esta ocasión ha renunciado a plantear esa batalla.

No la ha dado ni en Extremadura ni en Aragón y no tenía sentido que la diera en Castilla y León, donde el hasta ahora presidente, Carlos Pollán, máxima cabeza visible de Vox en Castilla y León se perfila como nuevo vicepresidente de la Junta tras el pacto de gobierno que antes o después restablecerán ambas derechas.

El fantasma de que la inhibición de Vox pudiera propiciar un eventual pacto entre el PSOE y determinadas minorías para hacerse con la presidencia de la Cámara se disipó desde el momento en que el entorno más próximo a Abascal dejó claro que la ultraderecha en ningún caso permitiría, con su omisión, que los socialistas accedieran a dicho cargo. Asunto, pues, zanjado. El PP ocupará tres de los seis puestos de la Mesa, la presidencia, una vicepresidencia y una secretaria; el PSOE una vicepresidencia y una secretaria. Y, aunque no lo ha confirmado, lo previsible es que Vox opte a la tercera secretaría, ya que carece de toda lógica que se quede por voluntad propia fuera del órgano de gobierno de las Cortes.

Hablando de nombres, el PP tampoco ha desvelado el de su nuevo portavoz en las Cortes. (El acabose sería que el puesto volviera a ser ocupado por el todavía consejero de Economía y Hacienda en funciones, Carlos Fernández Carriedo, quien ya lo desempeñó entre 2007 y 2016. Nada sería de extrañar, dada su acreditada condición de “eterno-chico-bien-mandado-que-vale-igual-para-un-roto-que-para un-descosido”. Carriedo, que ya fue consejero de la Junta en 1999 bajo la presidencia de Juan José Lucas, ha batido también el récord de permanencia en las Cortes: es procurador ininterrumpidamente desde el año 2.003).

Así pues, “Fonsi” Fernández Mañueco podrá vender mañana el logro de haber recuperado la presidencia y el control político de la Mesa de las Cortes. Cierto. Y eso ya no se lo quitará nadie. Ahora bien, lo fundamental a partir de mañana es ver cómo se sustancia y articula el imprescindible pacto de gobierno PP-Vox que franquee (nunca mejor dicho) la tercera investidura de Mañueco. Esa es la madre del cordero: ¿hasta dónde llegarán las concesiones programáticas de la derecha pura y dura que es el PP a la extrema derecha incendiaria que es Vox? Y cómo quedará la cuota de poder que asuman los de Abascal en la Junta, que en el pacto de 2022 se concretó en una vicepresidencia única (sin funciones pero con estructura orgánica y organigrama de altos cargos) y tres consejerías, las de Industria y Trabajo, Agricultura y Cultura.

No hace falta ser muy sagaz para pronosticar que no habrá nueva Ley contra la Violencia de Género -que Vox tratará de sustituirla por su engendro sobre “Violencia Intrafamiliar”- y que Castilla y León continuará siendo la única comunidad autónoma carente de una Ley que reconozca los derechos LGTBi. Igual de previsible es que Vox imponga la derogación del todavía vigente decreto sobre Memoria Histórica (promulgado por el gobierno de Juan Vicente Herrera) para sustituirlo por eso que llama “Ley de Concordia”.

Todo lo anterior ya lo asumió el PP de Mañueco durante el anterior periodo de gobierno compartido con Vox. Lo mismo que aceptó la voladura del Dialogo Social y consintió la guerra emprendida desde la Junta no solo contra los UGT y CC.OO., sino también contra la patronal regional. Me malicio además que la renuncia de Vox a la presidencia de las Cortes no va a ser gratis, va a tener compensación con otras prebendas por el PP. Una de ellas puede ser la exigencia de uno de los tres escaños de senador por la comunidad autónoma que ha de designar las nuevas Cortes de Castilla y León (ojo aquí a la continuidad o no del socialista Luis Tudanca, compensado en su día con esa sinecura a cambio de no disputar a Carlos Martínez el liderazgo del PSOE de Castilla y León. Otra posible exigencia de Vox sería la de incorporar algún acólito en la nómina de los delegados territoriales, una concesión que ya logró Ciudadanos en el pacto de 2019

Veremos en que términos programáticos y cuotas de poder concluye una negociación que se presume larga y complicada, en la que todo apunta que la comisaria política designada por Abascal no va a ser otra que Monserrat Lluis, adjunta a la secretaría general en la calle Bambú. Rebotada del grupo “Ábside” (Cadena Cope y 13-TV), Lluis ocupó una dirección general en la vicepresidencia de la Junta regentada en su día por Juan García-Gallardo (otro q.e.p.d., políticamente hablando).

A.D.- No es que haya sido una sorpresa mayúscula, dado que de trileros estamos hablando. El hecho es que este mediodía PP y Vox se han descolgado con un pacto para repartirse los cuatro puestos que podían acaparar en la Mesa de las Cortes. Y el PP ha vuelto a claudicar, cediendo uno de esos puestos -nada menos que la vicepresidencia primera- a la ultraderecha, que -¡menos mal que no quería sillones!- volverá a disponer de dos de los seis miembros que integran la Mesa, los mismos con los que contarán el PP y el PSOE. El hasta ahora vicepresidente primero y secretario autonómico del PP, Francisco ("Paco, Paquito, Paquete") Vázquez, será el nuevo presidente, lo que confirma la fatídica ley de Murphy según la cual todo es empeorable. Y menos mal que Mañueco ha encontrado alternativa para la portavocía de las Cortes, de la que se encargará la hasta ahora consejera de Industria y Trabajo, Leticia García, que desocupa su actual cargo para dejar disponible una de las consejerías apetecidas de nuevo por Vox.