La intervención de los bomberos el pasado fin de semana por desprendimientos en una grúa abandonada en la calle Almirante Bonifaz ha vuelto a poner el foco sobre el estado de varios inmuebles en el centro de Burgos. El Ayuntamiento ha decidido acelerar los expedientes urbanísticos y endurecer las medidas contra los propietarios que no actúan
El área de Licencias ha cambiado su forma de trabajar: en lugar de acumular expedientes, está abordando grupos de cuatro edificios de manera simultánea para cerrarlos con mayor rapidez. El objetivo es claro: obligar a los propietarios a intervenir o, en caso contrario, recurrir a la venta forzosa o a la ejecución subsidiaria por parte del Ayuntamiento.
Los primeros inmuebles incluidos en esta estrategia se encuentran en las calles Cardenal Segura, Progreso con San Pablo, Padre Diego Luis San Vítores y Almirante Bonifaz.
En el caso de Cardenal Segura, el proceso llevaba años bloqueado por desacuerdos entre los propietarios. Tras múltiples requerimientos y sanciones, el Ayuntamiento optó por una medida contundente: el cierre del edificio por riesgo. Esta decisión permitió instalar un vallado de forma inmediata y avanzar hacia la declaración de ruina, paso previo a una posible venta forzosa. La presión administrativa ha surtido efecto y los propietarios han comenzado a reaccionar.
Una situación similar se da en el inmueble de la calle Progreso con San Pablo, aunque en este caso no ha sido necesario desalojar viviendas. Sí se ha visto afectada una actividad hostelera. El avance del expediente ha permitido localizar a un propietario que permanecía ilocalizable, desbloqueando así el proceso.
Más directamente vinculado con la actualidad está el edificio de Almirante Bonifaz, donde recientemente intervinieron los bomberos. Se trata de un inmueble de propiedad privada que arrastra problemas desde hace años. El Ayuntamiento ha concedido finalmente permiso para intervenir en la fachada, protegida por su valor patrimonial, lo que había retrasado las actuaciones. El plazo para iniciar los trabajos ya está en marcha y será clave comprobar si se ejecutan en tiempo.
El cuarto caso, en Padre Diego Luis San Vítores, es el más delicado desde el punto de vista social, ya que todavía reside en él una persona mayor. Aunque el expediente está menos avanzado, preocupa tanto el estado del edificio como la seguridad de su ocupante.
Desde el Ayuntamiento confían en que este nuevo sistema de trabajo permita agilizar procedimientos históricamente lentos, en muchos casos lastrados por la complejidad administrativa, la dispersión de la propiedad o incluso cambios de personal técnico.
Mientras tanto, episodios como el de Almirante Bonifaz evidencian que el problema no es nuevo, pero sí cada vez más urgente: el deterioro de edificios en pleno centro sigue suponiendo un riesgo real para vecinos y viandantes.