El sistema permite monitorizar en tiempo real la calidad del agua desde la captación hasta el consumidor, mejorando la capacidad de detección de incidencias y la garantía del servicio.
Aguas de Burgos ha culminado prácticamente la instalación de un amplio sistema de sensórica para el control de la calidad del agua a lo largo de todo el ciclo de abastecimiento, desde los embalses hasta los puntos de consumo en la ciudad y en los municipios abastecidos.
La actuación ha consistido en desplegar una red de sensores en captación, conducciones en alta, depósitos, sectores de distribución y red en baja, lo que permite disponer de un control continuo de los principales parámetros del agua en múltiples puntos estratégicos del sistema. Entre los parámetros monitorizados se encuentran el pH, la conductividad, la turbidez o el nivel de cloro, fundamentales para garantizar que la calidad del agua se mantiene en todo su recorrido.
Según explica Rafael Pérez López, responsable de la ETAP de Aguas de Burgos, “la sensórica nos permite conocer en tiempo real cómo está el agua en cualquier punto de la red y actuar de forma inmediata si detectamos alguna desviación”.
El objetivo de esta actuación no es modificar la calidad del agua -que ya se garantiza en origen desde la Estación de Tratamiento de Agua Potable-, sino asegurar que esa calidad se mantiene intacta hasta el consumidor final. Para ello, la nueva instrumentación permite detectar de forma temprana posibles incidencias, como pérdidas de cloro en periodos de altas temperaturas, incrementos de turbidez asociados a roturas o cualquier alteración en los parámetros habituales.
Además, la sensórica se ha instalado también en puntos estratégicos como sectores industriales, fuentes públicas y puntos de entrega a municipios, lo que refuerza la capacidad de control del servicio y permite verificar con precisión la calidad del agua suministrada en origen ante cualquier incidencia.
La implantación de este sistema supone un salto cualitativo en la monitorización del ciclo del agua en Burgos, al ampliar significativamente el número de puntos de control existentes hasta ahora y ofrecer una visión completa del estado de la red en cada momento.
Con esta actuación, Aguas de Burgos continúa avanzando en la digitalización del servicio y en la mejora de la eficiencia operativa, reforzando su compromiso con la calidad del agua, la sostenibilidad y la garantía de suministro tanto para la ciudadanía como para el tejido industrial.