Las lluvias intensas evidencian el grave deterioro de la cubierta, con caídas de agua que comprometen la seguridad de los usuarios
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Las instalaciones del polideportivo Javier Gómez vuelven a quedar en entredicho tras las últimas lluvias registradas en Burgos. Lejos de tratarse de simples goteras, el agua irrumpe en el interior del pabellón en forma de auténticas cataratas, dejando imágenes que reflejan un problema estructural grave y persistente.
En varios puntos del recinto, el agua cae con intensidad desde la cubierta, acumulándose en el suelo y obligando a interrumpir la actividad deportiva. La situación, que se repite cada vez que llueve con cierta fuerza, pone en riesgo tanto a los usuarios como al personal, ante posibles caídas o daños materiales.
Usuarios habituales denuncian que este problema no es nuevo y que, pese a las reiteradas quejas, no se han adoptado soluciones eficaces. Las medidas aplicadas hasta ahora han sido meramente paliativas y no han logrado frenar unas filtraciones que evidencian el avanzado estado de deterioro de la infraestructura.
La preocupación crece entre vecinos y deportistas, que advierten de que la falta de actuación podría desembocar en un incidente de mayor gravedad. Mientras tanto, el polideportivo continúa funcionando en condiciones precarias, muy lejos de las que se esperan de una instalación pública.