La infraestructura, prácticamente finalizada, mejorará la seguridad vial y peatonal en el acceso al cerro del Castillo de Burgos
El nuevo puente del Castillo de Burgos encara su recta final. La alcaldesa, Cristina Ayala, ha visitado este miércoles una obra “prácticamente terminada” que supondrá una mejora sustancial en la movilidad y la seguridad en uno de los accesos estratégicos de la ciudad.
La actuación, adjudicada inicialmente por 712.000 euros -aunque pendiente de un modificado que elevará el coste-, ha supuesto la construcción completa de un nuevo puente tras detectarse graves problemas estructurales en el anterior, como grietas y corrosión en sus armaduras. “No bastaba con un arreglo, había que hacerlo nuevo”, ha subrayado la regidora.

El proyecto ha intervenido sobre una superficie de 2.300 metros cuadrados e incluye una estructura de 13,6 metros de luz y 12 metros de anchura, con ampliaciones significativas tanto en la parte superior como inferior. Entre las principales mejoras destacan la incorporación de aceras -inexistentes hasta ahora-, la reorganización del tráfico con hasta dos carriles en algunos tramos y una notable mejora de la visibilidad.
Asimismo, el puente contará con iluminación LED, sistemas de contención más seguros, renovación del firme y reposición de servicios urbanos, además de la recuperación de la senda peatonal del cinturón verde.
El equipo de Gobierno prevé finalizar las obras en junio de 2026, aunque trabaja para adelantar su apertura coincidiendo con las fiestas de San Pedro y San Pablo. “Nuestro objetivo es abrirlo cuanto antes, pero siempre con todas las garantías de seguridad”, ha insistido Ayala.