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La trastienda | A punto de caramelo

La trastienda | A punto de caramelo

Actualizado 02/06/2026 18:38

Hemos tenido que enterarnos a través de sendos gerifaltes nacionales de ambos partidos -el mismísimo Núñez Feijóo, por parte del PP; Ignacio Garriga, el primer apéndice de Santiago bascal, por parte de Vox- de que el segundo matrimonio de conveniencia a contraer en Castilla y León entre la derecha extrema y la extrema derecha está a punto de caramelo. En realidad, las capitulaciones (nunca mejor dicho en el caso del PP) estaban acordadas hace tiempo y si el enlace no se ha producido antes ha sido porque las direcciones nacionales de ambas formaciones han pospuesto de forma oportunista la fecha.

Alfonso “Fonsi” Fernández Mañueco, que pinta muy poquito en Génova, y no digamos Carlos Pollán, que no pinta absolutamente nada en Bambú, han tenido que tragar con lo pasteleado en ambas sedes madrileñas. Mientras, aquestos lares, el nuevo presidente de las Cortes, “Paco-Paquito-Paquete” Vázquez Requero de Lama, a la par secretario autonómico del PP, ha tenido que someterse al papelón de esperar a que su superior jerárquico en el partido y a la sazón candidato a la investidura por él proclamado, esto es Mañueco, le indique la fecha en la que ha de convocar el pleno que le convierta por tercera vez consecutiva en presidente de la Junta de Castilla y León.

Más de un mes habrá transcurrido desde la mencionada proclamación oficial del candidato, casi dos desde la constitución de las nuevas Cortes, casi tres desde las elecciones del 15 de marzo y cinco y medio desde que se celebró la última sesión plenaria en el “mausoleo” de Villa del Prado. Todo ello mientras Castilla y León sigue sufriendo el escarnio de un gobierno en funciones presidido por el propio “Fonsi”, que sigue haciendo, deshaciendo o dejando de hacer como le viene en gana, sin importarle una higa los perjuicios sociales que está ocasionando la prolongación de este periodo de transitoriedad.

La dejadez es especialmente acusada en las dos consejerías, Educación e Industria, cuyas titulares dejaron de serlo para aterrizar en las Cortes, la primera, Rocío Lucas, como miembro de la nueva Mesa y la segunda, Leticia García, como nueva portavoz del grupo parlamentario popular. En el caso de la consejería de Educación, encomendada en este tiempo a la titular de Familia, Isabel Blanco, la paralización está siendo muy perniciosa para la comunidad educativa.

Y menos mal que para ocuparse de Industria, “Fonsi” designó a ese auténtico hombre orquesta que es el consejero de Economía y Empleo, Carlos Fernández Carriedo, ya saben “ese-eterno-chico-bien-mandado-que-vale-igual para un roto que para un descosido”. El superhombre Carriedo tiene en estos momentos a su cargo las competencias de lo que tiempos fueron tres consejerías, Economía, Hacienda, e Industria. Y además de eso es el Portavoz de la Junta y miembro de la comisión negociadora que supuestamente ha negociado aquí el nuevo pacto de gobierno con Vox.

La prueba de que todo se ha ventilado en Madrid es que, a punto de presentarse públicamente, a fecha de hoy ni los medios mas afines que integran el coro mediático de Mañueco tienen ni la más remota idea de como quedará el reparto del poder en la Junta, de suerte que se están limitando a especular sobre lo firmado en Extremadura y Aragón.

Lo que sí parece claro es que la principal damnificada por parte del PP va a ser la todavía vicepresidenta y consejera de Familia, Isabel Blanco, quién en el mejor de los casos para ella pasaría a desempeñar la vicepresidencia segunda, por detrás de la primera, adjudicada al “voxero” Carlos Pollán, de quién se dice que puede asumir parte de las competencias hasta ahora adscritas a Familia.

Después de los sucesivos fracasos de las apuestas femeninas de Juan Vicente Herrera -primero la infausta María Jesús Ruíz, después la infortunada Rosa Valdeón- Blanco tampoco ha sabido de momento aprovechar su oportunidad. Mismamente le ha ido comiendo la tostada su paisana Leticia García, apadrinada como ella por el “compadre” (de “Fonsi”) Fernando Martínez Maíllo.