El centro tecnológico supera los 200 clientes, impulsa nuevas líneas en criptografía postcuántica y computación neuromórfica y prepara el desarrollo de chips ASIC para reforzar la soberanía tecnológica europea
El Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL) cerró 2025 con un balance de crecimiento en sus principales indicadores de actividad, consolidando su posición como uno de los referentes nacionales en investigación y desarrollo tecnológico. La entidad incrementó su facturación un 24% respecto al ejercicio anterior, alcanzó una plantilla de 108 profesionales y superó los 207 clientes, en su mayoría empresas de toda España.
Durante la presentación del balance anual, el director general de ITCL, Javier Sedano, ha destacado que el centro ha mantenido un elevado nivel de actividad en proyectos de innovación, participando en iniciativas estratégicas de ámbito nacional como los PERTE Naval, Aeroespacial, Chip y Agroalimentario, centrados en el desarrollo de tecnologías disruptivas para sectores clave de la economía.
El crecimiento registrado en 2025 coincide con la puesta en marcha del nuevo Plan Estratégico 2026-2028, diseñado por más de 25 profesionales de la organización y orientado a reforzar aquellas áreas tecnológicas con mayor potencial de impacto en la industria. Entre ellas destacan las nuevas unidades especializadas en inteligencia artificial generativa, robótica autónoma y tecnologías FPGA, que se encuentran actualmente en plena expansión.
Uno de los ejes prioritarios de esta nueva etapa será el desarrollo de tecnologías ligadas a la computación cuántica y a la seguridad digital. En este ámbito, ITCL ha situado entre sus principales líneas de investigación la criptografía postcuántica, una disciplina llamada a proteger las comunicaciones y los datos frente a la futura capacidad de cálculo de los ordenadores cuánticos.
Según han explicado los responsables del centro, la estandarización de los primeros algoritmos postcuánticos y las directrices marcadas recientemente por la Unión Europea están acelerando la transición hacia nuevos sistemas de protección. El objetivo de ITCL es convertirse en un referente en el diseño de módulos criptográficos avanzados capaces de ofrecer mayores garantías de seguridad para empresas e instituciones.
Junto a esta línea de trabajo, el centro mantiene una fuerte apuesta por la computación neuromórfica, considerada la próxima generación de inteligencia artificial. A través del desarrollo de redes neuronales inspiradas en el funcionamiento del cerebro humano y ejecutadas sobre hardware especializado, ITCL trabaja en sistemas capaces de ofrecer un elevado rendimiento con un consumo energético significativamente inferior al de las arquitecturas convencionales.
La investigación en tecnologías FPGA ocupa un papel central en esta estrategia. Estos dispositivos permiten diseñar hardware reconfigurable adaptado a aplicaciones específicas en ámbitos como la defensa, la aeronáutica, la salud, el procesamiento de imagen, la ciberseguridad o la inteligencia artificial. El centro considera que esta tecnología será clave para reforzar la autonomía tecnológica europea y reducir la dependencia de fabricantes externos.
El siguiente gran reto de ITCL será dar el salto al desarrollo de ASIC, circuitos integrados diseñados para aplicaciones concretas y considerados una de las tecnologías más avanzadas del sector de los semiconductores. La entidad prevé que en los próximos tres años podrá disponer de sus propios desarrollos en este ámbito, una capacidad que actualmente poseen muy pocos centros tecnológicos y universidades en España.
Desde la organización subrayan que esta apuesta responde a una estrategia de largo recorrido basada en generar tecnología propia y transferirla posteriormente al tejido empresarial, especialmente a las pequeñas y medianas empresas. En este sentido, ITCL defiende que la innovación, la investigación aplicada y la soberanía tecnológica serán factores determinantes para mejorar la competitividad de la industria en los próximos años.
Con una presencia cada vez mayor en proyectos nacionales y europeos, el centro tecnológico afronta el periodo 2026-2028 con el objetivo de consolidar su liderazgo en áreas emergentes como la inteligencia artificial avanzada, la computación cuántica, la electrónica de nueva generación y la ciberseguridad.