COAG calcula que el consumo de fertilizantes ha caído en Castilla y León un 20 por ciento dado su disparatado precio, empujado por la guerra de Irán.
Uno de los efectos más perversos del cambio climático es que desordena desmesuradamente los eventos meteorológicos. Las lluvias del inicio de la sementera del cereal y los posteriores calores de mayo y junio, propios por su rigurosidad de julio o agosto, aceleraron la maduración del cultivo y hundieron los rendimientos.
A este escenario poco propicio para la fertilidad del grano, se une otro lastre que agrava la mala cosecha: al dispararse los precios de los fertilizantes empujados por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, muchos agricultores han reducido, o incluso eliminado, la habitual cantidad de abono con la pretensión de no incurrir en pérdidas. No hay datos específicos todavía, pero COAG calcula que el consumo de fertilizantes habrá caído en Castilla y León un 20 por ciento en relación con otras campañas.
La conclusión es que la caída productiva del principal cultivo de Castilla y León puede situarse esta campaña, según el estudio de COAG, en un 34,4 por ciento frente a 2025; en un 16,6 por ciento frente a la media de los últimos 6 años, y en un 12 por ciento frente a la media de los últimos 10 años. O sea, 5.522.555 de toneladas en 2026 frente a los 8.417.242 de toneladas de 2025.
Por provincias, se hunden especialmente Soria, Segovia y León. En menor medida, pero con reducciones también importantes, Ávila, Palencia y Valladolid. Aguantan mejor el tirón Zamora, Burgos y Salamanca.
Lorenzo Rivera, coordinador de COAG lamenta que “muy posiblemente quedemos por debajo de la producción media de Castilla y León, que es de 3.000 kilos por hectárea. Serán necesarias varias medidas para atajar el problema de los cereales en Castilla y León”. Entre las medidas que propone para mejorar esta situación:
COAG exige ayudas directas no solo del Gobierno, también de la Junta, para racionalizar el precio del gasóleo, de los fertilizantes y demás insumos. Estas medidas deben incluir, como no podría ser de otra manera, a los apicultores, que han sido excluidos por el Gobierno de las anteriores medidas de gracia. COAG plantea también que las ayudas del Gobierno se han de prorrogar más allá del 30 de junio.
Exige que sean reguladas y controladas las importaciones del cereal que entra en España con relación tanto a las cantidades como a las fechas de entrada. Hay que evitar que esas partidas coincidan con la salida al mercado de nuestra producción para que estrangulen los precios del grano español. Unas importaciones sin contingentes destruyen nuestra producción local a cambio de nada. Y además, sin aranceles. España es el país más perjudicado.
COAG exige ayudas directas no solo del Gobierno, también de la Junta, para racionalizar el precio del gasóleo, de los fertilizantes y demás insumos. Estas medidas deben incluir, como no podría ser de otra manera, a los apicultores, que han sido excluidos por el Gobierno de las anteriores medidas de gracia. Plantea también que las ayudas del Gobierno se han de prorrogar más allá del 30 de junio. Exige que sean reguladas y controladas las importaciones del cereal que entra en España con relación tanto a las cantidades como a las fechas de entrada. Hay que evitar que esas partidas coincidan con la salida al mercado de nuestra producción para que estrangulen los precios del grano español. Unas importaciones sin contingentes destruyen nuestra producción local a cambio de nada. Y además, sin aranceles. España es el país más perjudicado.
COAG estima que los agricultores lo único que podemos hacer es planificar nuestras siembras: reducir las hectáreas de cereal para ahorrar costes de producción y diversificar los cultivos hacia colza, girasol, leguminosas, barbechos, etcétera. Y sin olvidar que esto puede conllevar un elevado riesgo de desestabilizar esas producciones y, en último término, comprometer su rentabilidad.
Por último, recuerda que la actividad cerealística genera empleo, fija producción y gestiona el territorio; si la dejamos caer, todo esto fracasa. Los pueblos se vacían, el campo se abandona y los incendios campan sin freno.