Las próximas jornadas estarán protagonizadas por un fuerte contraste térmico entre las temperaturas máximas y las mínimas.
Parece que el verano ha llegado unos días por adelantado y Burgos afronta este viernes del mes de junio, Día del Curpillos, con el calor como gran protagonista debido a un ascenso tanto de las temperaturas máximas como de las mínimas, aunque todo apunta a que esta situación ha llegado para quedarse.
En concreto, con cielos eminentemente soleados y la presencia de algunas nubes altas, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha establecido máximas que alcanzarán este viernes los 29 grados, cinco más que ayer. Además, las mínimas también continúan su ascenso y no bajarán de los 10 grados, dos más que en la jornada anterior.
De esta forma, el fuerte contraste térmico será palpable, ya que en tan solo unas horas habrá más de 22 grados de diferencia entre las temperaturas mínimas y máximas. Para éste sábado, se esperan 34 de máxima y 12 de mínima en Burgos.
El viento, por su parte, soplará flojo, con rachas máximas de hasta 15 kilómetros por hora de componente noreste, que se producirán en el último tercio del día, por lo que apenas influirán en la sensación térmica.
Esta dinámica no ha hecho más que empezar y, de cara al fin de semana, las máximas se mantendrán sin cambios respecto a hoy, mientras que las mínimas seguirán aumentando progresivamente, oscilando entre los 12 y los 17 grados, lo que comenzará a dificultar el descanso nocturno de los burgaleses.
No obstante, este episodio de calor podría llegar acompañado de algunos chubascos débiles tanto el domingo como al inicio de la próxima semana.