Al puerto de Santander, procedente del Reino Unido, llegaron 65 cabezas tractoras de camiones, siendo declarados tan solo 20 como vehículos, y ninguna con destino último para su desguace
Burgos se ha visto salpicada por una operación de la Guardia Civil que ha destapado una presunta trama dedicada a la importación irregular de cabezas tractoras de camión procedentes del Reino Unido para su posterior desguace y venta de piezas de segunda mano. Entre los implicados figura una persona investigada en la provincia burgalesa.
La denominada operación ‘MOSLEP’, desarrollada por la Guardia Civil de Cantabria, se ha saldado con cuatro detenidos y siete investigados por supuestos delitos de contrabando, contra la Hacienda Pública, contra los recursos naturales y el medio ambiente, y pertenencia a organización criminal. La mayoría de las actuaciones se han llevado a cabo en Zaragoza, donde se encontraba el núcleo de la organización.

La investigación permitió descubrir que decenas de cabezas tractoras llegaban a España desde Reino Unido a través del Puerto de Santander, ocultando que su destino real era el desguace, por lo que no eran declaradas como residuos. Además, los responsables carecían de las autorizaciones administrativas necesarias y, presuntamente, omitían los tratamientos obligatorios para este tipo de residuos.
Según las pesquisas, una empresa radicada en Zaragoza importó un total de 65 cabezas tractoras, aunque únicamente declaró 20 como vehículos y ninguna para desguace. La mercancía importada alcanza un valor estimado de 300.000 euros, mientras que la cantidad presuntamente no declarada en concepto de IVA asciende a 130.000 euros.
La explotación de la operación tuvo lugar el pasado mes de mayo con registros en una vivienda de Zaragoza y dos naves situadas en el municipio de La Muela. En ellas se localizaron numerosas piezas de camión preparadas para su venta y se intervinieron 12.000 euros en efectivo, supuestamente procedentes de la actividad investigada.
La Guardia Civil también constató la ausencia de autorizaciones para la gestión y traslado internacional de residuos, así como la falta de licencias para desarrollar la actividad de despiece. En el operativo participaron agentes de Cantabria, Zaragoza y Burgos, además de inspectores de Trabajo del Gobierno de Aragón y unidades especializadas con perros adiestrados en detección de dinero.
En estas inspecciones se pudo corroborar la sospecha de la omisión de las acciones correspondientes al tratamiento de residuos, no contando con autorización para la gestión de los mismos y la carencia igualmente de autorización internacional de traslado de residuos.
Durante la fase de explotación se ha contado con el apoyo del Servicio Cinológico de la Guardia Civil de Cantabria, con un perro especialista en detección de dinero, y de componentes de las Comandancias de Zaragoza y Burgos.