Los espacios, distribuidos por distintos puntos de la ciudad y rotatorios cada quince días, buscan ofrecer una alternativa al arte urbano mientras se intensifican las labores de limpieza y concienciación
El Ayuntamiento de Burgos instalará cinco cubos destinados al grafiti libre como parte del plan municipal de lucha contra las pintadas vandálicas. El concejal de Medio Ambiente, Carlos Niño, ha presentado este martes la iniciativa, con la que se pretende ofrecer espacios adecuados para la expresión artística y reducir las pintadas en edificios y zonas protegidas.
Los cubos, de dos metros de lado y fabricados con un material más resistente que el empleado en experiencias anteriores, estarán ubicados inicialmente en el Parque Doctor Vara, el Anillo Verde de la Quinta, el entorno del Centro Cívico de Capiscol, la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Burgos y el Centro Cívico de San Agustín. Permanecerán alrededor de quince días en cada emplazamiento antes de trasladarse a otros puntos de la ciudad.
Cada cubo contará con un código QR que recoge las normas de uso, entre ellas pintar únicamente sobre la superficie habilitada, mantener limpio el entorno y evitar mensajes ofensivos, xenófobos, políticos o religiosos, así como publicidad o la colocación de carteles y pegatinas. Además, los participantes podrán compartir sus creaciones a través del perfil municipal de Juventud.
Niño ha subrayado que el objetivo es "dar una salida" al arte urbano sin renunciar a la protección del patrimonio, por lo que el Ayuntamiento continúa trabajando también en la habilitación de muros libres para grafitis.
El concejal ha avanzado además que, una vez finalizadas las fiestas, comenzarán los trabajos de limpieza de las pintadas existentes en los muros de la zona de la Isla y del entorno del Puente Malatos, con especial cuidado en las áreas catalogadas como Bien de Interés Cultural. También se estudia la instalación de vegetación, como enredaderas, en algunos espacios para mejorar su integración paisajística.
Respecto al plan contra las pintadas vandálicas, Niño ha explicado que se trata de una estrategia a medio y largo plazo que combina la creación de espacios autorizados, el refuerzo de la limpieza, campañas de concienciación y la colaboración con la Policía Local, que continúa elaborando una base de datos grafológica para identificar a los autores de las pintadas. La fabricación de los cinco cubos ha supuesto una inversión cercana a los 2.000 euros, reutilizando parte de la estructura existente gracias al trabajo de los servicios municipales.