Las excavaciones se centrarán en descubrir las estructuras defensivas del antiguo oppidum celtíbero y en desvelar cómo fueron los enfrentamientos entre los arévacos y el ejército romano en el siglo I a. C.
Los cerros de Los Castrillos, entre Quintanarraya e Hinojar del Rey, vuelven a convertirse este verano en un laboratorio al aire libre para reconstruir uno de los capítulos más apasionantes de la historia de la Celtiberia. El Proyecto Klounioq ha iniciado una nueva campaña de excavaciones arqueológicas con un objetivo claro: sacar a la luz las defensas de la antigua ciudad celtíbera y comprender mejor el impacto que tuvo la llegada del ejército romano en el siglo I antes de Cristo.
Tras los prometedores resultados obtenidos en la campaña de 2025, el equipo dirigido por el arqueólogo Luis Valdés regresa al yacimiento con la intención de ampliar las investigaciones en dos zonas clave del oppidum. Una de ellas permitirá profundizar en las estructuras ya descubiertas el pasado verano. La otra, mucho más esperada, buscará descubrir la muralla, la puerta de acceso al poblado y el pavimento original del camino que atravesaba la entrada principal, unas construcciones localizadas previamente gracias a estudios realizados con georradar.
Más que una excavación, el proyecto pretende responder a algunas de las grandes preguntas sobre el final del mundo celtíbero. ¿Cómo era la ciudad que resistió el avance de Roma? ¿Qué aspecto tenían sus fortificaciones? ¿Qué consecuencias tuvieron los asedios descritos por las fuentes clásicas?
Los investigadores esperan que las nuevas excavaciones permitan establecer la cronología de las estructuras defensivas, conocer las técnicas constructivas empleadas por sus habitantes y documentar nuevas evidencias sobre la vida cotidiana de los arévacos antes de la consolidación del dominio romano.
Especial interés despierta el estudio de la huella dejada por el ejército romano en el yacimiento. Los hallazgos podrían ayudar a comprender mejor cómo se desarrollaron los enfrentamientos militares que marcaron el destino de esta ciudad y de todo el territorio circundante.
Klounioq ocupaba una posición estratégica en la frontera entre los territorios de arévacos y vacceos. Su importancia quedó reflejada en los textos de autores clásicos como Ptolomeo y Plinio el Viejo, quien llegó a definirla como «el confín de la Celtiberia».
La ciudad también aparece vinculada a dos episodios destacados de las guerras civiles romanas. Tito Livio sitúa aquí el asedio de Pompeyo a Sertorio en el año 75 a. C., mientras que Dión Casio relata el intento de conquista protagonizado por Metelo Nepote dos décadas después.
La arqueología ha reforzado el valor histórico de estos relatos. En los últimos años se han identificado hasta seis campamentos romanos que rodeaban el oppidum, confirmando la relevancia militar que tuvo este enclave durante el proceso de conquista de Hispania.
La campaña estará desarrollada por un equipo multidisciplinar formado por arqueólogos, una antropóloga y un biólogo, además de tres estudiantes que participan gracias al programa Campus Rural.
El proyecto mantiene también una firme apuesta por la participación ciudadana. Vecinos de las localidades próximas colaborarán como voluntarios en los trabajos de excavación, convirtiéndose en protagonistas de la recuperación de un patrimonio que forma parte de la historia del territorio.
Aunque un siglo después de aquellos conflictos nació la monumental Clunia romana en el cercano Alto de Castro, los investigadores todavía desconocen cómo se produjo el tránsito entre ambas ciudades y cuándo la aristocracia arévaca abandonó Klounioq para instalarse en el nuevo núcleo urbano.
Responder a esa pregunta es uno de los grandes retos del Proyecto Klounioq. Y quizá las respuestas lleven siglos esperando bajo unos pocos centímetros de tierra.
Las excavaciones que ahora comienzan podrían acercarnos un poco más a ellas.