El debate sobre el estado de la ciudad ha vuelto a escenificar este jueves la profunda distancia entre el equipo de Gobierno del Partido Popular y los grupos de la oposición
Mientras la alcaldesa, Cristina Ayala, ha defendido que Burgos atraviesa el periodo de mayor inversión en infraestructuras de los últimos años pese a gobernar en minoría, PSOE y Vox han cuestionado tanto la situación económica del Ayuntamiento como la ausencia de un proyecto de ciudad.
Durante una intervención de marcado carácter político, Ayala ha comenzado situando el debate en el contexto nacional y autonómico antes de centrarse en el balance municipal de los tres años de mandato. La alcaldesa ha sostenido que el actual ha sido "el año más duro en lo político", aunque también "el de mayor avance para las infraestructuras necesarias para Burgos", defendiendo que muchos de los proyectos anunciados hace un año ya están concluidos o en ejecución.
Entre los principales hitos ha citado una inversión cercana a los 60 millones de euros en actuaciones como la sede de Protección Civil, la rehabilitación del Monasterio de San Juan, el aparcamiento junto al Hospital Universitario de Burgos, la mejora de carreteras y redes hidráulicas, nuevos carriles bici, instalaciones deportivas o la futura apertura al público de la fortaleza del Castillo. También ha destacado el incremento del uso de los centros cívicos, el crecimiento del transporte urbano, la ampliación de los servicios públicos y los buenos datos turísticos registrados en los dos últimos años.
Uno de los asuntos que ha centrado parte de su intervención fue el incendio que destruyó las cocheras municipales y 39 autobuses. Ayala ha asegurado que el origen estuvo en uno de los vehículos incorporados mediante renting y ha avanzado que el Ayuntamiento abordará más adelante el debate sobre las soluciones a medio plazo una vez finalicen los contratos de emergencia.
La portavoz del Grupo Popular, Andrea Ballesteros, ha reforzado posteriormente el discurso del Gobierno municipal asegurando que Burgos ha pasado "de sobrevivir a gestionar". Ha defendido la reducción de la deuda municipal y el aumento de las inversiones, al tiempo que ha acusado al PSOE de mantener una estrategia de bloqueo permanente y de votar sistemáticamente en contra de las iniciativas del Ejecutivo.