Una nueva tecnología de la Universidad de Burgos transforma compuestos de rutenio en potentes fotosensibilizadores para una terapia fotodinámica más segura y eficaz.
La Universidad de Burgos impulsa una tecnología desarrollada por el grupo Amido-Ruca para dar un paso clave en la mejora de la terapia fotodinámica (PDT) contra el cáncer. El enfoque parte de compuestos de rutenio fotoactivables diseñados para actuar con precisión: permanecen prácticamente inactivos en ausencia de luz, pero, cuando se activan con luz roja (635 nm), generan especies reactivas de oxígeno (ROS) capaces de favorecer la muerte selectiva de las células tumorales.
Este planteamiento es especialmente relevante porque la activación con luz roja ofrece ventajas para el tratamiento de tumores profundos o de gran tamaño, al contar con una mejor penetración en los tejidos. Además, la tecnología incorpora mejoras en el diseño de los fotosensibilizadores, logrando una alta eficacia fotodinámica y una acción que busca minimizar el impacto sobre tejidos sanos.
Los resultados de esta tecnología han sido evaluados en distintos modelos preclínicos, desde cultivos celulares hasta esferoides tumorales y ensayos en animales, demostrando un gran potencial para avanzar a etapas posteriores. En concreto, tras su activación se observan muy buenos niveles de eficacia, con índices de fotocitotoxicidad (PI) superiores a 9.000 y efecto incluso a concentraciones nanomolares. Además, los estudios preliminares indican un buen perfil de seguridad, con buena compatibilidad sanguínea, sin hemólisis significativa y sin toxicidad sistémica en ensayos in vivo.
La innovación desarrollada por la Universidad de Burgos se encuentra protegida mediante la patente P202630809, asegurando su propiedad industrial y promoviendo su transferencia al sector biomédico. La OTRI-OTC de la universidad juega un papel clave en este proceso, facilitando que la investigación universitaria se convierta en soluciones reales que beneficien tanto a la salud como a la sociedad. Este enfoque demuestra cómo la ciencia y la tecnología pueden transformar desafíos complejos en oportunidades terapéuticas avanzadas, contribuyendo a tratamientos oncológicos más precisos, seguros y eficaces.