Las obras en los lienzos L3, L4 y L5 y las torres C3, C4 y C5 avanzan con una inversión de 710.000 euros y han permitido confirmar que el torreón de Doña Alhambra era una estructura hueca y exenta anterior al siglo XIII
La restauración de un tramo de la muralla de Burgos está permitiendo no solo recuperar uno de los principales elementos patrimoniales de la ciudad, sino también avanzar en el conocimiento de sus orígenes. Los trabajos que se desarrollan en los lienzos L3, L4 y L5, las torres C3, C4 y C5 y la puerta de Doña Alhambra han sacado a la luz nuevos indicios sobre la posible existencia de una estructura defensiva anterior incluso a la propia fundación de Burgos.
La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, ha visitado este miércoles la evolución de unas obras que cuentan con una inversión de 710.000 euros y que está ejecutando la empresa burgalesa Construcciones Ortega. La intervención, de la que se comenzó a hablar en 2014, cobró especial urgencia después de los desprendimientos registrados en la muralla en 2022 y 2024.
El deterioro estaba provocado fundamentalmente por el paso del tiempo, las condiciones climatológicas y la presencia de árboles y vegetación cuyas raíces y ramas estaban afectando a la estructura. Por ello, los trabajos han ido más allá de una reparación puntual y han incluido la consolidación de los lienzos, la recuperación de elementos deteriorados y la puesta en valor del conjunto.
Uno de los puntos de mayor interés se encuentra en el torreón de Doña Alhambra. Una cata realizada en su parte interior permitió localizar refuerzos que podrían corresponder a una antigua torre de vigilancia, además de una estructura abovedada. Los trabajos arqueológicos han permitido confirmar que se trataba de una construcción hueca, con acceso, y que existía una unión entre esta estructura y la posterior muralla.
La arqueóloga Fabiola Monzón ha explicado que el objetivo ahora es determinar con mayor precisión la antigüedad del torreón mediante un sondeo en la parte inferior y el análisis de muestras de mortero. La estructura es claramente anterior a la obra de Alfonso X del siglo XIII, pero todavía está por determinar si está directamente relacionada con la fundación de Burgos, fechada tradicionalmente en el año 884, o si podría ser incluso anterior.
El hallazgo abre además nuevas preguntas sobre cómo se organizó la defensa del primitivo asentamiento burgalés. Los técnicos apuntan a la posibilidad de que existieran varias torres defensivas en distintos puntos, destinadas a proteger zonas como el barrio de Las Eras, una antigua calzada romana o el vado del río.
Los trabajos arqueológicos también se enmarcan en una investigación más amplia sobre los primeros asentamientos de la ciudad. En este sentido, los técnicos han recordado la existencia de indicios de poblamientos anteriores, incluidos restos prehistóricos localizados en el entorno del castillo. La diferencia, han señalado, está entre la existencia de asentamientos y el proceso de configuración de Burgos como ciudad.
Además de la investigación arqueológica, la intervención ha permitido limpiar y acondicionar el camino de Ronda, restaurar el paso interior del cubo T3 y recuperar la parte superior de una de las torres, donde se habían acumulado tierra y vegetación.
También se han retirado varios árboles de gran porte situados sobre la muralla y está prevista la retirada de otro ejemplar junto a la torre de Doña Alhambra. En el arco de la Judería, los trabajos han revelado un deterioro mayor del inicialmente previsto. Algunas piezas que parecían de piedra resultaron ser materiales que tuvieron que ser sustituidos y varias dovelas llegaron a desprenderse durante los trabajos de consolidación.
Esta situación ha obligado a retrasar la apertura al público de la puerta de la Judería. Al tratarse de un Bien de Interés Cultural, la intervención está sometida a unas exigencias específicas de conservación y restauración.
La previsión municipal es que las obras concluyan durante el último trimestre del año. Ayala ha defendido que este tipo de actuaciones permiten recuperar el patrimonio, pero también descubrir nuevos elementos que ayudan a reconstruir la historia de Burgos.
La alcaldesa ha avanzado además que el Arco de Fernán González es otra de las actuaciones patrimoniales que se están ejecutando actualmente en esta zona de la ciudad.