Una de cada tres compañías aumentó su facturación hasta junio, aunque el empleo mantiene una evolución positiva
El tejido empresarial burgalés afronta la segunda mitad de 2026 con más cautela que hace un año. La economía provincial mantiene el pulso, pero el ritmo de crecimiento se ha ralentizado y las empresas perciben un escenario marcado por la incertidumbre, el encarecimiento de los costes y las dificultades para ganar competitividad.
Solo una de cada tres compañías asegura haber mejorado su facturación durante el primer semestre respecto al mismo periodo de 2025, frente a la mitad que declaraba avances un año atrás. Son algunas de las principales conclusiones del Índice de Coyuntura correspondiente al primer semestre de 2026, presentado esta mañana por el presidente de FAE, Nacho San Millán; el vicepresidente, Javier Herrán; y el vicesecretario general y responsable del Departamento Jurídico, Íñigo Llarena.
Frente a la moderación de la actividad, el mercado laboral ofrece una de las notas más positivas del informe. Más del 30% de las empresas burgalesas ha creado empleo durante el primer semestre, mientras que una de cada cuatro prevé aumentar sus plantillas durante los próximos seis meses.
La dificultad para encontrar trabajadores cualificados continúa, sin embargo, entre los principales obstáculos para las empresas.
La energía representa otro de los grandes focos de preocupación. Aunque para el 80% de las empresas el coste energético no tiene un peso determinante sobre el precio final de sus productos o servicios, tres de cada cuatro compañías aseguran haber notado el incremento de los precios de la energía durante los dos últimos años.
La electricidad continúa siendo la principal fuente energética del tejido empresarial burgalés, aunque el autoconsumo gana terreno. Más de la mitad de las empresas cuenta ya con energías renovables y cerca del 40% ha implantado algún tipo de solución de autoconsumo.
La calidad del suministro constituye otro de los puntos de preocupación. Cuatro de cada diez empresas han sufrido cortes, bajadas de tensión o incidencias recurrentes, una situación que puede generar costes y problemas de producción, especialmente en determinados sectores industriales.