Nueve directivas comparten experiencias, decisiones y retos en un encuentro que pretende acercar al tejido empresarial burgalés ejemplos concretos de liderazgo femenino y de gestión industrial
La industria burgalesa ya no solo mira hacia las máquinas para imaginar su futuro. También hacia las personas que deberán manejarlas, hacia el talento que tendrá que adaptarse a nuevos procesos y hacia una tecnología que está cambiando, a un ritmo cada vez mayor, la forma de trabajar. Y en ese escenario, las mujeres que ocupan puestos de responsabilidad en las empresas del territorio han tomado la palabra.
La cuarta edición de ‘Mujer e Industria’ pone precisamente el foco en ellas. Nueve directivas comparten experiencias, decisiones y retos en un encuentro que, un año más, pretende acercar al tejido empresarial burgalés ejemplos concretos de liderazgo femenino y de gestión industrial.
Hay un dato que Rafael Barbero, presidente de la Fundación Caja de Burgos, ha querido poner sobre la mesa desde el comienzo: en cuatro ediciones no se ha repetido ninguna ponente. Para Barbero, más allá de la anécdota, demuestra la amplitud del talento femenino que ya existe en la industria burgalesa y la diversidad de perfiles que están tomando decisiones en las empresas.
El debate, además, ha cambiado. Ya no se trata únicamente de reivindicar que las mujeres puedan llegar a puestos directivos, sino de conocer cómo están afrontando quienes ya han llegado los grandes cambios que atraviesa la industria.
La inteligencia artificial, la robotización y la transformación digital ocupan buena parte de la conversación. Pero también sus consecuencias. La tecnología puede modificar determinados puestos productivos y obligar a los trabajadores a adquirir nuevas capacidades, adaptarse a otras funciones o incluso cambiar de puesto.
Son decisiones que, como ha señalado Barbero, ya forman parte de la agenda cotidiana de cualquier directivo industrial. Por eso, el encuentro busca alejarse de la teoría y poner sobre la mesa casos concretos: qué decisiones están tomando las empresas, cómo están incorporando estas tecnologías y qué resultados esperan obtener.
Junto a las máquinas aparece otro de los grandes desafíos: el talento. Captarlo, retenerlo, fidelizarlo y conseguir que las personas puedan desarrollarse dentro de las organizaciones se ha convertido en una cuestión directamente relacionada con la competitividad.
Y hay un tercer elemento que gana peso: la comunicación. Para la Fundación Caja de Burgos, ya no es un aspecto accesorio, sino parte de la cultura de las propias industrias. Comunicar mejor también significa, en este sentido, conseguir que la sociedad conozca el peso del sector, se interese por él y contribuya a generar un entorno favorable para su crecimiento.
Cristina Ayala ha situado el debate en otro terreno. La alcaldesa de Burgos ha querido lanzar un mensaje que va más allá de las nueve protagonistas de esta edición: el liderazgo no tiene género.
“El liderazgo y el talento no tienen género”, ha defendido, ante de reconocer que, aunque la presencia femenina en las empresas ha aumentado de manera notable, todavía queda camino por recorrer en materia de corresponsabilidad.
Ayala ha relatado que sus visitas habituales a empresas burgalesas le permiten comprobar de primera mano el crecimiento del liderazgo femenino. Mujeres que dirigen compañías, ingenierías, proyectos empresariales y equipos y que, a su juicio, son también un espejo para las generaciones más jóvenes.
La diferencia respecto a otras épocas está, precisamente, en que aquellas mujeres que llegaban a puestos de responsabilidad tenían que demostrar constantemente que merecían estar allí. Ese cuestionamiento, sostiene Ayala, “ya ha desaparecido de la sociedad”.
Ahora el reto es que las niñas y jóvenes que miran hacia esas posiciones puedan hacerlo con la certeza de que también están a su alcance.
Porque quizá esa sea una de las principales ideas que deja esta cuarta edición de ‘Mujer e Industria’: el liderazgo femenino en la industria burgalesa ya no es una excepción que haya que descubrir, sino una realidad que empieza a formar parte del paisaje empresarial.
Las nueve mujeres protagonistas de esta edición representan esa transformación. Y, al mismo tiempo, pueden convertirse en el referente de las que todavía están decidiendo qué lugar quieren ocupar en la industria del futuro.