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Burgos descubre las huellas del arte contemporáneo con Picasso, Miró, Tàpies y Chillida

Burgos descubre las huellas del arte contemporáneo con Picasso, Miró, Tàpies y Chillida

Actualizado 13/10/2026 12:51
Leire Campos Rubio

La Colección ABANCA expone por primera vez en la capital burgalesa cerca de 60 obras repartidas entre la Sala Valentín Palencia de la Catedral y el Arco de Santa María. La muestra propone un viaje por las vanguardias del siglo XX y las nuevas formas de creación artística, en un diálogo con dos de los espacios históricos más emblemáticos de la ciudad

Burgos descubre las huellas del arte contemporáneo con Picasso, Miró, Tàpies y Chillida | Imagen 1

Burgos suma un nuevo capítulo a su relación con el arte con la llegada de Huellas del tiempo, una exposición que invita a recorrer buena parte de la historia del arte contemporáneo a través de nombres fundamentales de la creación de los siglos XX y XXI. Picasso, Juan Gris, Georges Braque, Joan Miró, Antoni Tàpies, Eduardo Chillida, Manolo Millares, Antonio Saura, Miquel Barceló y Soledad Sevilla son algunos de los artistas cuyas obras forman parte de esta selección de la Colección ABANCA, que se presenta por primera vez en la capital burgalesa.

La muestra, organizada por la Colección ABANCA en colaboración con el Ayuntamiento de Burgos y el Cabildo Metropolitano, podrá visitarse hasta el próximo 10 de enero de 2027. Su principal particularidad es que se distribuye en dos espacios diferentes, la Sala Valentín Palencia de la Catedral y el Arco de Santa María, con dos propuestas complementarias que buscan integrar las obras en el patrimonio arquitectónico de ambos edificios.

El comisario de la exposición, Diego Cascón, explicó que el título responde precisamente a la intención de establecer un vínculo entre la creación artística y una ciudad marcada por su larga trayectoria histórica. Aunque se trata de una muestra de arte contemporáneo, el recorrido pretende que las obras dialoguen con el contexto en el que se exhiben y con el legado cultural de Burgos.

La colección de ABANCA reúne más de 1.500 obras de más de 200 artistas. Para esta ocasión se ha seleccionado un conjunto de alrededor de 60 piezas, escogidas expresamente para las dos sedes. No se trata, por tanto, de trasladar una exposición cerrada de un lugar a otro, sino de construir un proyecto específico en el que la disposición, el contenido y la arquitectura formen parte de una misma propuesta.

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De las vanguardias históricas al arte de nuestros días

La primera parada del itinerario se encuentra en la Sala Valentín Palencia, donde la exposición adopta el título de Visiones Maestras. Este espacio reúne obras que permiten seguir la evolución del arte desde las primeras vanguardias del siglo XX hasta lenguajes artísticos mucho más recientes, con una selección de nombres que marcaron la transformación de la pintura y la escultura.

El recorrido arranca con el cubismo, representado por artistas esenciales como Pablo Picasso, Juan Gris, Georges Braque y Fernand Léger. Entre las piezas destacadas figuran un bodegón de Picasso de los años veinte y una obra de Juan Gris fechada en 1923. Su presencia permite acercarse a uno de los movimientos que revolucionaron la representación tradicional y abrieron nuevas vías para entender las formas, los objetos y el espacio pictórico.

La exposición continúa con figuras vinculadas a la pintura metafísica y al surrealismo, como Giorgio de Chirico, Joan Miró, Max Ernst y Maruja Mallo. Cascón destacó especialmente la relevancia de una obra de De Chirico de los años veinte, perteneciente a una etapa temprana de su trayectoria, así como una pieza de Miró de la década de los treinta.

A través de estas obras, el visitante puede reconocer cómo las vanguardias fueron rompiendo con los modelos anteriores y explorando nuevas formas de representar la realidad, la imaginación y el pensamiento. La intención del comisario es ofrecer un recorrido cronológico accesible, apoyado en nombres clave que ayudan a comprender la evolución artística del último siglo.

Otro de los grandes bloques se adentra en el arte español de la posguerra y las décadas centrales del siglo XX. En este apartado sobresale el grupo El Paso, fundamental en la renovación de los lenguajes plásticos en España. Entre las piezas expuestas se encuentra El Grito, de Antonio Saura, una obra en la que predominan los blancos, negros y grises y que, según explicó Cascón, establece una reflexión sobre la figura central de Los fusilamientos del 3 de mayo, de Francisco de Goya.

También destaca la presencia de Antoni Tàpies, con una obra titulada Espacio diagonal, en la que la materia y la disposición de los elementos cuestionan la concepción tradicional de la pintura. Junto a ella aparecen trabajos de Manuel Rivera, Baltasar Lobo, Manolo Millares y Lucio Muñoz, entre otros creadores que contribuyeron a renovar el panorama artístico español.

Las esculturas de Eduardo Chillida aportan otra perspectiva a este periodo. Sus Lurras, realizadas en barro, reflejan el interés del artista por la materia y sus posibilidades expresivas. El propio tamaño de estas piezas responde, según detalló el comisario, a la necesidad de que pudieran manipularse manualmente para introducirlas en el horno.

El recorrido avanza después hacia las décadas finales del siglo XX, cuando el color, los formatos y las propuestas creativas adquieren nuevas dimensiones. Una obra de Miquel Barceló realizada en 1984 y otra de Soledad Sevilla muestran ese cambio de sensibilidad. En el caso de Barceló, la pieza fue pintada físicamente en la playa durante un viaje por la península ibérica, antes de ser preparada y montada como cuadro.

La selección incorpora igualmente propuestas fotográficas, hiperrealistas y conceptuales, con trabajos de artistas como Darío Villalba, Roberto González y Pablo Barreiro. La variedad de técnicas y planteamientos permite comprobar que el arte contemporáneo no se limita a la pintura tradicional, sino que incorpora nuevas formas de mirar, documentar y reinterpretar la realidad.

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El Arco de Santa María, un espacio para la escultura

La segunda parte de la exposición se traslada al Arco de Santa María bajo el título de Espacio Escultura. Aquí, el protagonismo recae en la escultura contemporánea, las instalaciones y aquellas propuestas que desbordan los límites tradicionales de la obra artística.

La arquitectura del edificio adquiere un papel fundamental en esta parte del recorrido. Las piezas no se presentan únicamente como objetos aislados, sino que se relacionan con los arcos, los volúmenes y la propia configuración de las salas. El objetivo, explicó Cascón, es que las obras interactúen con el espacio y que el visitante perciba esa relación entre creación y arquitectura.

Entre las propuestas destaca una instalación del portugués Julião Sarmento, construida a partir de sillas y figuras que introducen un componente teatral y generan cierta inquietud en el espectador. También se encuentra una obra de Miquel Navarro que evoca una ciudad futurista, con volúmenes que sugieren un paisaje urbano en el que la ausencia de figuras humanas acentúa la sensación de desolación.

La selección incluye asimismo trabajos de Carlos Rial y fotografías de Elisa Sighicelli, concebidas para establecer una conexión visual entre las ventanas del Arco de Santa María y las de un edificio de Santiago de Compostela. La relación entre los espacios históricos se convierte así en parte del discurso expositivo.

Una de las piezas que el comisario subrayó especialmente es la de Susana Solano, una obra realizada en hierro que, pese a la naturaleza del material, transmite una sensación de ligereza. Cascón la describió como una especie de poema escultórico, en el que los reflejos y la forma contribuyen a transformar la percepción del espectador.

En la planta superior, el recorrido se completa con nuevas esculturas y pinturas que amplían el diálogo entre las distintas disciplinas. Entre ellas figuran seis cabezas y bustos que resumen, a través de diferentes estilos y tratamientos, la evolución del arte desde las representaciones más naturalistas hasta las propuestas contemporáneas. La disposición de una obra de Eugenio Granell frente al mural de Vela Zanetti responde, además, a la voluntad de evocar la amistad que unió a ambos artistas durante su etapa americana.

Una colección que llega por primera vez a Burgos

La presencia de la Colección ABANCA en Burgos forma parte de su estrategia de mostrar sus fondos fuera de Galicia, donde el conjunto artístico cuenta con una trayectoria expositiva consolidada. Según explicó Cascón, la colección ha llevado proyectos a ciudades de distintos puntos de España y la capital burgalesa se incorpora ahora a ese recorrido.

La exposición también busca adaptarse a las particularidades de cada sede. La Sala Valentín Palencia permite desarrollar un discurso más ligado a la historia de la pintura y las vanguardias, mientras que el Arco de Santa María ofrece un marco adecuado para explorar la escultura, las instalaciones y la relación entre las obras y la arquitectura.

Con Huellas del tiempo, Burgos reúne en dos de sus edificios históricos una selección de artistas y lenguajes que han marcado la evolución del arte contemporáneo. La propuesta invita a recorrer ese camino desde las primeras rupturas de las vanguardias hasta las creaciones más recientes, al tiempo que plantea una reflexión sobre cómo las obras adquieren nuevos significados cuando se encuentran con espacios cargados de historia.