El II Foro Nacional de Salud y Bienestar, celebrado en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Burgos, aborda los desafíos de la interoperabilidad de la información clínica, la infraestructura digital y la transferencia de la investigación a soluciones aplicables
La transformación digital del sistema sanitario requiere mucho más que incorporar nuevas tecnologías. La gestión compartida y segura de los datos clínicos, unas infraestructuras de conectividad adecuadas y una colaboración más ágil entre investigadores, empresas y profesionales sanitarios constituyen algunos de los principales retos abordados en el II Foro Nacional de Salud y Bienestar, celebrado en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Burgos.
Miguel Ángel Montero, presidente de la Comisión de Salud Digital de la patronal AMETIC, ha puesto el foco en la fragmentación de la información sanitaria. Aunque el sistema dispone de una gran cantidad de datos clínicos y asistenciales, estos se encuentran repartidos entre distintos entornos, lo que dificulta su aprovechamiento en la toma de decisiones.
Montero ha defendido el desarrollo de espacios de datos que permitan compartir información entre diferentes servicios sanitarios y países sin necesidad de concentrarla en un único repositorio. Estos ecosistemas, ha explicado, deben garantizar un intercambio seguro y facilitar el acceso a información relevante para los profesionales.
La interoperabilidad también permitiría aprovechar mejor herramientas como la inteligencia artificial, con potencial para favorecer diagnósticos más precoces y decisiones clínicas mejor fundamentadas. Para ello, el presidente de la Comisión de Salud Digital de AMETIC ha subrayado la importancia de establecer garantías de seguridad acordes con la sensibilidad de los datos de salud.
En este ámbito, ha señalado que el Ministerio de Sanidad y la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial ya trabajan en el desarrollo de estos entornos. Asimismo, ha destacado una experiencia en Castilla y León centrada en la atención continuada a pacientes crónicos con patologías cardíacas.
La infraestructura tecnológica ha sido otro de los ejes del encuentro. Carlos de la Horra, responsable de la unidad de negocio de soluciones ópticas de Huawei, ha advertido de que las redes tradicionales pueden resultar insuficientes ante las crecientes necesidades de generación, almacenamiento y transmisión de información sanitaria.
El incremento del volumen de datos, especialmente en ámbitos como las imágenes médicas y la anatomía patológica, exige redes capaces de soportar mayores capacidades de transmisión y reducir los problemas de latencia. En este contexto, ha defendido la fibra óptica como una infraestructura fundamental para responder a las nuevas demandas digitales de hospitales y centros sanitarios.
De la Horra también ha destacado las dificultades que plantea la dispersión geográfica de Castilla y León, donde el envejecimiento de la población y la extensión del territorio refuerzan la necesidad de acercar los servicios sanitarios a las zonas rurales.
A su juicio, garantizar la conectividad resulta esencial para evitar que la brecha digital se traduzca también en una brecha sanitaria y limite el acceso de la población a nuevas formas de atención.
La aplicación de las tecnologías digitales al cuidado de las personas mayores y con discapacidad ha centrado la intervención de Ignacio Aizpún, director general de ATAM, la institución social de Telefónica.
Aizpún ha abordado las posibilidades de las tecnologías de la información y la comunicación para mejorar el apoyo a la autonomía personal y los cuidados. No obstante, ha advertido de que disponer de grandes cantidades de información no es suficiente si no se interpretan desde un modelo conceptual que permita comprender qué significa la salud y cómo debe abordarse.
El reto, ha sostenido, consiste en desarrollar una nueva manera de entender la salud humana a partir de las posibilidades que ofrece la revolución tecnológica vinculada al tratamiento de la información.
La necesidad de reducir la distancia entre la investigación y su aplicación práctica ha sido otro de los asuntos destacados por José María Vela, apoderado de ITCL Centro Tecnológico.
Vela ha explicado que el foro da continuidad al encuentro celebrado el año anterior en Zamora y mantiene el foco en tres grandes ámbitos: el dato sanitario y su seguridad, la investigación aplicada a la resolución de problemas y el desarrollo de tecnologías destinadas al cuidado de las personas y de quienes las atienden.
Entre los principales desafíos, ha señalado la necesidad de conectar el ámbito sanitario con la industria farmacéutica, las universidades, los centros tecnológicos y las empresas privadas para acelerar la transferencia del conocimiento y el desarrollo de soluciones.
Aunque ha reconocido que los procesos de validación y certificación en el ámbito sanitario pueden prolongarse durante mucho tiempo, ha defendido la posibilidad de agilizar otros procedimientos, especialmente en tecnologías destinadas a personas en situación de dependencia.
El objetivo, ha explicado, es favorecer que los desarrollos puedan probarse, validarse y llegar al mercado con mayor rapidez. Para ello, ha considerado necesario reforzar la colaboración entre los distintos agentes y aprovechar la capacidad de las empresas emergentes para desarrollar soluciones con agilidad.
Las intervenciones ponen de manifiesto que la transformación digital de la sanidad depende de factores que van más allá de la propia tecnología. La disponibilidad de datos útiles y seguros, unas redes de comunicación adecuadas y una cooperación más estrecha entre los agentes implicados son condiciones necesarias para trasladar la innovación a la práctica asistencial.
El desafío consiste en convertir los avances tecnológicos en mejoras concretas para los pacientes, con especial atención a la calidad de los cuidados, la autonomía personal y el acceso equitativo a los servicios sanitarios.