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Andando Burgos, contraria a la ocupación "excesiva" de las terrazas en las aceras de la ciudad

Andando Burgos, contraria a la ocupación "excesiva" de las terrazas en las aceras de la ciudad

Actualizado 16/11/2021 19:07
La Asociación Andando Burgos explica en un comunicado que "no tiene razón de ser ni justificación la ocupación excesiva del espacio público" por parte de las terrazas

Las terrazas actuales se encuentran excepcional y provisionalmente reguladas por varios Decretos de Alcaldía de 2020 y 2021, que, entre otras muchas medidas favorecedoras del sector de la hostelería para compensar las restricciones de cuño sanitario, permiten duplicar su extensión máxima permitida por la "Ordenanza Municipal reguladora de Veladores en suelo público de Burgos" aprobada por el Pleno del Ayuntamiento de 23 de julio de 2010.Porque, en efecto, la Ordenanza de Veladores de 2010 es aún la norma municipal reguladora de las condiciones para la instalación y funcionamiento de las terrazas de hostelería en los espacios públicos. Una norma con excepciones, pues en aquel mismo año de 2010 el Ayuntamiento preparó un "proyecto-tipo de cerramiento de terrazas temporales" y accedió a la colocación de algunos módulos de poco más de 32 m2 en determinados puntos de plazas concretas de la ciudad. Estos módulos excepcionales que privatizan el espacio público no tienen justificación en términos de interés general, son elementos molestos para la movilidad peatonal y atentan al carácter patrimonial de los espacios públicos del conjunto histórico.De todos es sabido que es una norma insuficiente y envejecida que no regula adecuadamente el fenómeno, de ahí que el Ayuntamiento se pusiese manos a la obra en 2017. Hubo una consulta pública previa (excelente práctica que no siempre se hace) y Andando Burgos respondió con su informe correspondiente y, tras la aprobación inicial de la nueva "Ordenanza de Terrazas" por el Pleno del Ayuntamiento del 16 de noviembre de 2018, hizo también algunas alegaciones, si bien estimó que en términos generales era una ordenanza cabal.Por su parte, la Federación Provincial de Empresarios de Hostelería de Burgos expuso desde entonces que las terrazas debían ser apreciadas como una fuente de atracción turística y no como un obstáculo vial, y aun aceptando la prioridad del derecho del peatón a hacer uso de la vía pública, viene presionando para materializar las crecientes demandas de terrazas. En este asunto es evidente que Andando Burgos no podía ni puede compartir la dinámica de expansión de las terrazas a costa de los usos peatonales.Sin embargo, en 2019 se cometió el error de no proceder a la aprobación definitiva de la ordenanza tras el correspondiente informe de alegaciones por parte del Servicio de Licencias. El cambio de gobierno municipal supuso todo un frenazo.Desde 2020 la pandemia de la covid-19 ha traído una coyuntura incierta y problemática, en la que el Ayuntamiento ha venido tomando una serie de medidas extraordinarias para favorecer a la hostelería, como las ayudas a los autónomos o los permisos para ampliar las terrazas existentes hasta el doble, para implantar nuevas terrazas, para montar mostradores exteriores y puntos de fumadores, y para instalar terrazas cubiertas y semiabiertas para un período de al menos un año (Decretos de Alcaldía de 13 y 26 de mayo de 2020, de 2 de octubre de 2020, de 23 de marzo de 2021 y de 18 de junio de 2021). Según el Servicio de Licencias, el número de veladores (mesas de terraza con cuatro sillas) ha aumentado un treinta por ciento en este periodo. Habría que añadir que este incremento se ha notado extraordinariamente en el centro de la ciudad. ¿En qué situación nos encontramos? ¿En qué situación nos encontramos?Una cosa es la coyuntura difícil de la pandemia y de la consiguiente crisis económica, en la que se entiende perfectamente que exista un régimen extraordinario de ocupación de la vía pública, o sea unas decisiones circunstanciales de apoyo a la hostelería, y otra cosa bien distinta es la estabilidad estructural del uso sostenible del espacio público urbano, para el que debe establecerse una regulación a largo plazo en la que los intereses de los establecimientos se vean radicalmente limitados por las necesidades de estancia y desplazamiento de los viandantes.El recientísimo Decreto de Alcaldía de 12 de noviembre de 2021, que reconoce que "cada vez se hace más complicado, hasta mostrarse en muchos casos imposible, compaginar la continuación en el incremento de la superficie y número de mesas de las terrazas con la común utilización por el ciudadano del espacio público", ha resuelto no tramitar más solicitudes de implantación o ampliación de terrazas según las condiciones decretadas durante la pandemia, remitiéndose a la Ordenanza Municipal reguladora de Veladores en suelo público de Burgos, de 2010. Pero este paso es muy tímido.Es competencia del Pleno del Ayuntamiento acordar el fin de la vigencia de las autorizaciones de implantación o incremento de nuevas terrazas concedidas mediante Decretos de Alcaldía. Pero no hay noticia al respecto...En un escenario de confusión de las medidas circunstanciales con las normas estructurales, la futura Ordenanza de Terrazas está de nuevo en los medios de comunicación y en la agenda pública. Pero asistimos boquiabiertos a un giro de guion, pues vemos cómo la pandemia ha generado el caldo de cultivo para que los hosteleros pretendan consolidar sus privilegios en materia de ocupación del espacio público y condicionar una nueva ordenanza de terrazas de acuerdo con sus intereses.Nos preocupa a Andando Burgos el anuncio del Ayuntamiento de Burgos acerca de la necesaria aprobación de una nueva ordenanza de terrazas, sin mención alguna al texto de hace dos años y medio. No sabemos qué significa 'nueva': si debe partirse de lo preparado entonces o si volvemos a empezar. Hemos leído en prensa que se trata de mejorar la convivencia entre hosteleros y peatones, en la pretensión de reinterpretar el texto de la ordenanza para facilitar la labor de los hosteleros. Pero no se trata de un conflicto entre partes (hosteleros y peatones), porque la accesibilidad universal, la peatonalidad y el uso y disfrute del espacio público por los viandantes están muy por encima del servicio terracista y no pueden verse mediatizados por este. Nada sabemos de los cambios respecto del documento ya perfilado en el primer cuatrimestre de 2019, de manera que tampoco sabemos si se hará una aprobación definitiva o si se hará una nueva aprobación inicial a la que podremos alegar. Nadie aclara esto... En conclusión:1. Todos los módulos de terrazas cerradas temporales deben ser retirados en cuanto lo permitan sus concesiones.2. Debe volverse a la situación anterior a la pandemia, acabando con las autorizaciones temporales y extraordinarias, y debatir y aprobar cuanto antes la Ordenanza de Terrazas. El texto de la Ordenanza de Terrazas resultante del informe de alegaciones de 2019 es el mejor punto de partida para reconsiderar el asunto.3. Admitiendo en términos genéricos el servicio prestado por las terrazas, sostenemos que su propia existencia, su tamaño y su disposición deben estar condicionados por los criterios y normas de la "Nueva cultura de la movilidad" y de la "Accesibilidad universal y diseño para todos", hoy en día muy comprometidas o directamente incumplidas. Hace falta una Ordenanza de Terrazas que ponga límites de tipo diverso a las terrazas, priorizando en todo caso las necesidades de la movilidad peatonal: anchuras de acera más que suficientes, itinerarios peatonales, espacios de estancia y bancos públicos, etc.