Desde UGT Castilla y León consideran muy preocupante el aumento experimentado en el número de accidentes graves o muy graves, que crecen un 46,15%. Por otra parte, los accidentes leves han repuntado un 8,56%, y a finales de septiembre de este año se habían registrado el mismo número de siniestro laborales mortales en centro de trabajo que el año pasado por esas fechas.
Sin embargo, "si tenemos en cuenta también a los fallecidos en accidentes in itinere al ir o volver del trabajado, este año, se han registrado en la provincia un total del 33,33% más de fallecidos a consecuencia de accidentes de trabajo que el año pasado", manifiestan desde el sindicato.
Los accidentes de trabajo sin baja también han registrado un aumento relevante del 5,73% respecto al año pasado. Todo esto a pesar de la infradeclaración de siniestros laborales que desde la Unión General de Trabajadores vienen denunciando, especialmente, desde el año 2008. El sindicato estima que uno de cada tres accidentes de trabajo no se declara.
Por su parte las enfermedades profesionales, tanto con baja como sin ella, han experimentado un aumento, del 75% y del 94,29% respectivamente, tres de cada cuatro de ellas causadas por problemas musculoesqueléticos que afectan a extremidades superiores y a la zona dorsal o lumbar de la espalda.
"Los aumentos tan importantes que se dan no se pueden justificar por una mejora de la actividad económica o del empleo", indican desde UGT. Si se analizan los Índices de Incidencia (número de accidentes de trabajo por cada mil trabajadores), que permiten comparar las cifras de siniestralidad del año pasado con las de éste con independencia del volumen de trabajadores, así como, con la media de la CC.AA., los datos reflejan el empeoramiento de las condiciones de trabajo en la provincia durante este año, así como, el mayor riesgo de sufrir un accidente en Burgos que en el resto de la Comunidad.
A estas conclusiones llegan porque a septiembre de 2016 la media anual del Índice de Incidencia en la provincia de Burgos es de 3,13 accidentes de trabajo por cada 1.000 trabajadores, mientras que el año pasado era de 2,92.
Desde UGT demandan una mayor implicación de los ejecutivos autonómico y central ante esta lacra social que es la siniestralidad laboral, dotando de más medios a todos los agentes implicados y, principalmente, aumentando las actuaciones de control para hacer cumplir la normativa de seguridad y salud, potenciando la Inspección de Trabajo, para lo que sería necesario triplicar sus recursos humanos.