Ecologistas en Acción ha denunciado, a través de una nota de prensa, los altos índices de ozono troposférico en la provincia de Burgos y apunta que no se han puesto en marcha medidas para frenar la contaminación atmosférica.
En lo que llevamos de mes, la ciudad de Burgos ha superado ocho los días los índices de ozono máximo; un limite máximo establecido por la Unión Europea, 6 días en Aranda de Duero, 7 en Medina de Pomar y 4 en Miranda de Ebro.
Ecologistas apunta que, "tomando como referencia los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud", mucho menos laxos que los establecidos por la normativa comunitaria y española, las cifras se incrementan considerablemente ascendiendo hasta "20 días en Aranda de Duero, 19 en Burgos, 13 en Medina de Pomar y 14 en Miranda de Ebro".
Ecologistas en Acción, junto a otras organizaciones, lleva tiempo reclamando la actualización de los niveles legales a la recomendación de la OMS porque los actuales se han quedado obsoletos y no son suficientes para asegurar una adecuada protección de la salud.
Dada la magnitud de la contaminación por ozono "debería considerarse un problema sanitario de primer orden". Más teniendo en cuenta que, a causa del cambio climático, el problema de la contaminación por ozono va en aumento.
En 2017 se superan los limites legales en 4 ocasiones y en 2018 en 6 en la ciudad de Burgos. En lo que llevamos de 2019 "ya se han superado estos límites 17 días", denuncian.
Explican que el ozono troposférico es un contaminante secundario producido por la reacción entre la luz solar y el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por los automóviles y algunas industrias. Se ha convertido en un clásico del verano sin que, por el momento, se estén tomando medidas para proteger la salud de las personas y de los ecosistemas, a pesar de conocerse sus efectos perjudiciales.
La Agencia Europea de Medio Ambiente estima en 1.800 los fallecimientos prematuros anuales en España como consecuencia de la exposición a altos niveles de ozono. También es tóxico para la vegetación, dañando los bosques y reduciendo la productividad de los cultivos.
Sin embargo, ni la Junta de Castilla y León, ni el Ayuntamiento de Burgos están tomando medidas al respecto.
Para reducir los altos niveles de ozono es necesario aplicar medidas de urgencia, principalmente restricciones al trafico (como se ha hecho en Valladolid), pero también de carácter informativo para que la población sea consciente de los riesgos que sufre. Burgos ni tan siquiera cuenta con un protocolo de actuación para estas situaciones y tampoco se ha introducido en la agenda política municipal.
La Ley de Calidad del Aire de 2007 establece la obligación para los municipios con población superior a los 100.000 habitantes. El Ayuntamiento de Burgos lleva 12 años de retraso. Ecologistas en Acción lleva años denunciando estas malas prácticas, a lo que se suma la mala gestión de las competencias en calidad del aire de la Junta de Castilla y León.
Hasta 2008 Burgos contaba con cuatro estaciones automáticas de control de la contaminación atmosférica pertenecientes a la red regional; de las que dos se suprimieron en 2009.