La alcaldesa Cristina Ayala, junto con miembros de la corporación municipal han guardado un minuto de silencio y de acompañamiento a las víctimas, fruto de una agresión "brutal".
Posteriormente, se han depositado una corona de laurel y flores en la rotonda de la Plaza de San Agustín, donde se halla una placa en recuerdo de las víctimas del 11-M, un acto muy solemne en el que han participado los corporativos de las formaciones municipales.
Finalmente, se ha leído un manifiesto que ha puesto en valor el compromiso del Ayuntamiento con los valores de la paz y la convivencia. En este sentido, el consistorio burgalés se ha comprometido a asegurar que la memoria de las víctimas se mantenga intacta y se continúe construyendo una sociedad más justa y pacífica para las generaciones venideras.