La provincia de Burgos representa el 17,69% del Producto Interior Bruto de Castilla y León y el 0,89% del PIB nacional. En la distribución de la composición del PIB por sectores económicos, la industria aporta un 33,38% al PIB provincial y tiene, en proporción, un mayor peso en Burgos que en la Comunidad Autónoma o en la media de España.
La población empadronada en la provincia de Burgos en 2015 asciende a 364.002 personas, con un descenso interanual del 0,79%. En el conjunto de la Comunidad Autónoma la población descendió un 0,91% y en España el 0,31%.
De los 371 municipios que forman esta provincia, los 12 más relevantes en cuanto al número de habitantes, son Burgos-capital, Miranda de Ebro, Aranda de Duero, Briviesca, Medina de Pomar, Villarcayo, Valle de Mena, Lerma, Roa, Salas de los Infantes, Alfoz de Quintanadueñas y Belorado. Todos ellos aglutinan el 76,54% del total de la población, el 84,04% de los trabajadores afiliados, el 84,50% de los contratos y el 83,26% de las personas paradas.
La tasa de paro (EPA) de la provincia se situó en el cuarto trimestre del año en un 17,72%, mientras que la del conjunto de España era del 20,90%.
En el número de trabajadores afiliados a la Seguridad Social en Burgos se aprecia un aumento del 2,14% respecto al año anterior. Este comportamiento refleja lo sucedido en el ámbito autonómico y nacional, donde también han aumentado. El perfil del trabajador afiliado a la Seguridad Social es un varón de entre 35 y 44 años, incluido en el Régimen General de la Seguridad Social.
El sector servicios continúa incrementado su peso en la estructura empresarial de la provincia, como viene ocurriendo en los últimos años. En 2015, el 79,71% pertenecen a este sector.
En el año 2015, en Burgos se han registrado 125.381 contratos, un 6,39% más que el año anterior. 58.124 se han firmado con mujeres y 67.257 con hombres. El mayor volumen de contratación se produjo en los meses de septiembre y octubre y, el menor en febrero. El 92,47% de los contratos se ha hecho de forma temporal y el 64,69% a jornada completa.
El 50,37% de los contratos se ha firmado con personas entre los 16 y 34 años y el 54,51% del total de ese tramo de edad ha sido con hombres. En el 35,34% de los acuerdos laborales firmados, el nivel del trabajador corresponde a estudios secundarios (ESO) con y sin título. Las mujeres contratadas tienen un nivel de formación más alto que los hombres. El perfil del trabajador contratado es hombre de 25 a 34 años con nivel formativo de ESO y con una antigüedad en la demanda inferior a 3 meses.
Más del 60% de los contratos se formalizan para trabajar en el sector servicios. Las actividades económicas con mayor índice de contratación, entre otras, han sido: servicios de comidas y bebidas; industria de la alimentación; agricultura, ganadería, caza y actividades de los servicios relacionados con las mismas; comercio al por menor; y servicios de alojamiento.
El número de demandantes de empleo registrados a 31 de diciembre de 2015 ha sido 33.683, de los cuales, 26.715 eran demandantes parados.
Por género, las personas paradas se reparten entre el 45,58% para los hombres y el 54,42% para las mujeres. La edad media está en el intervalo entre 35 y 44 años.
Casi un tercio de los parados lleva menos de tres meses en esta situación y un 41,98% más de doce meses. En el 66,25% su nivel formativo es igual o inferior al de ESO. El 11,54% tiene titulación universitaria y en un 15,67%, su formación es de grado medio y superior de FP. El perfil del parado es mujer de 35 a 44 años con ESO y con una antigüedad en la demanda de más de 24 meses.
Más de la mitad del paro registrado proviene del sector servicios (actividades administrativas y servicio auxiliar; comercio al por mayor y menor; hostelería; y actividades sanitarias y servicios sociales) y, el resto, del sector de la industria (14,03%), principalmente de las industrias manufactureras; le sigue el sector de la construcción (10,40%) y el sector agrario (6,82%). Por último, señalar que casi ocho de cada cien parados no tienen experiencia laboral previa.
El 17,72% son demandantes parados menores de 30 años, el 48,59% mayores de 45 años, el 14,23% son extranjeros y el 4,96% son personas con discapacidad. En 2015, es importante señalar la evolución positiva que han experimentado todos los colectivos de interés para el empleo. Entre los que más descienden hay que destacar, al igual que el año anterior, dos colectivos; por una parte el de jóvenes menores de 30 años, que lo hacen en un 15,02%, siendo los únicos que descienden más que el conjunto de parados de Burgos (-12,55%) y, por otra, el de extranjeros, que se reducen en un 9,04%. Se cerró el año con 13.845 beneficiarios de prestaciones por desempleo en Burgos, un 13,82% menos que en 2014, de los que un 53,18% son hombres y un 46,82% son mujeres.
El 66,95% de los contratos registrados y el 57,80% de las ocupaciones solicitadas por los parados en el año 2015 corresponden a ocupaciones de los dos grandes grupos siguientes: Trabajadores de los servicios de restauración, personales, protección y vendedores y ocupaciones elementales.
Las diez ocupaciones más contratadas resultan ser: peones de las industrias manufactureras; camareros asalariados; personal de limpieza de oficinas, hoteles y otros establecimientos similares; peones agrícolas (excepto en huertas, invernaderos, viveros y jardines); vendedores en tiendas y almacenes; monitores de actividades recreativas y de entretenimiento; empleados domésticos; cocineros asalariados; ayudantes de cocina; y peones del transporte de mercancías y descargadores.
En cuanto a las diez ocupaciones en las que hay mayor volumen de parados registrados (se recogen todas en las ocupaciones en que están inscritos, existe la posibilidad de hacerlo hasta en seis) coinciden en seis de ellas, con las más contratadas, y el resto son: empleados administrativos sin tareas de atención al público no clasificados bajo otros epígrafes; peones de la construcción de edificios; peones de obras públicas; y trabajadores cualificados en huertas, invernaderos, viveros y jardines.
Los perfiles profesionales más demandados por las empresas en 2016, a juicio de los expertos consultados, siempre que se consolide la recuperación económica, serían los siguientes: Controller financiero, comerciales y técnicos de exportación; especialistas de fabricación mecánica, así como soldadores y matriceros; trabajadores de cuidados a las personas en el ámbito socio-sanitario; y profesionales cualificados de los distintos sectores de actividad (ingeniería, alimentación, educación, ...) y los relacionados con las nuevas tecnologías y la comunicación (comercio electrónico, redes sociales, etc.).