Año tras año, cuando se acerca el día son cientos de burgaleses los que se engalanan con sus mejores ropas. Algunos, vestidos de calle, recorren la ciudad bajo un sol incesante y una brisa escasa para llegar a la plaza del Rey San Fernando, donde se congregan para disfrutar de la ofrenda de flores; otros, se visten con blusas y pañuelos y al son de las charangas animan las calles de Burgos y el paseo del Espolón, recorren el Arco Santamaría y entran a una plaza que espera con ilusión que comiencen las ofrendas florales. Hay otro grupo de burgaleses que honran a sus antepasados y que se visten con las mejores galas, las que un día lo fueron: con sayas, camisas, colonias, fajas y sombreros, a los grupos tradicionales no les frenan ni los 34 grados a la sombra y se aglomeran en la calle San Juan, esperando su turno. No faltan tampoco las casas regionales.
La noche habrá sido larga, pero todos hacen acto de presencia, niños y mayores, para conmemorar a Santa María, que a medida que pasan las horas se ve rodeada de miles de flores y decenas de ramos. Este año no podía ser menos.
Con motivo de la pandemia COVID-19 este 2020 tendrá una ofrenda floral peculiar. El próximo lunes 29 de junio, el arzobispo de la diócesis, Fidel Herráez, presidirá a las 11 horas en la Catedral la eucaristía en honor de los apóstoles San Pedro y San Pablo, a la que también asistirán miembros de la corporación municipal y algunos representantes de la sociedad civil y de asociaciones burgalesas.
Con un aforo limitado y a puerta cerrada, tras la celebración tendrá lugar una sencilla ofrenda floral a Santa María, en un acto que se desarrollará en el trascoro del templo catedralicio y a la que tendrán acceso solo las personas que posean invitación y hayan asistido a la eucaristía. Ya por la tarde, las puertas de la Catedral permanecerán abiertas para que cuantos burgaleses lo deseen puedan acercarse a venerar la imagen de la Patrona.
Las invitaciones a la celebración (184 en total) pueden recogerse desde este miércoles 24 de junio, de 9:00 a 14:00 horas, en la Casa de la Iglesia. Las personas que acudan a la misa podrán depositar sus flores a la Virgen antes de la celebración.
Se espera que adornen a la talla de la Virgen 50 ramos y, para que nadie se lo pierda, la ofrenda permanecerá hasta el viernes 3 de julio, no solo para rememorar las fiestas perdidas, también para recordar a los fallecidos por COVID-19. La seguridad en el evento debe estar la orden del día, por ello, se ha pedido a aquellos que recojan los ramos y flores que utilicen el gel hidroalcohólico cuando depositen la ofrenda y antes de coger la siguiente.