A Paredes no le parece bien que este evento se celebrara en un polideportivo de propiedad municipal y que se vendiera alcohol, que según sus organizadores era de baja graduación cuando existe en Burgos un lugar como el Andén 56 para celebrar fiestas de este tipo, y además, sin alcohol.
Indica que ese sábado existía bastante oferta para los jóvenes sin necesidad de organizar esta fiesta "alternativa" dónde hubo música, alcohol y food trucks, todo ello con el precio de un euro la entrada.
Paredes pregunta al concejal de Juventud, Fernando Martínez-Acitores que lo llame Fiesta Alternativa cuando ya tiene a su disposición un Plan de Ocio Alternativo que contempla Fiestas sin alcohol y sostiene que se permitió la celebración de un "botellón municipal".
Aunque en esta fiesta alternativa se sirvió alcohol de baja graduación, (vino y cerveza), a Paredes le han llegado comentarios de vecinos en los que al parecer, se sirvió en las barras a los jóvenes alcohol de todas las graduaciones, y se ha cuestionado cómo se discriminó la entrada para distinguir a los mayores y menores de edad, con el DNI o acompañado de un adulto responsable.
Si bien, aunque a los jóvenes que entraron a la fiestas se les colocó una pulsera con un color diferente en función de si era mayor o menor de edad y como la entrada era muy asequible, Paredes se cuestiona si la empresa encargada del evento controló o no la entrada de los jóvenes durante toda la noche.
En esta sentido, no se explica porque desde el Ayuntamiento se promueve este tipo de actividades para consumir alcohol, en lugar de prevenirlo y pide que se apruebe el Plan de Drogodependencias que todavía está pendiente.
Asimismo, se pregunta si esta Fiesta musical cumplió con lo establecido en la Ley de Espectáculos Públicos, porque fueron varios los vecinos que se quejaron del ruido, cuando el Andén 56 está perfectamente insonorizado y es apto para este tipo de iniciativas.