Los sindicatos denuncian la falta de avances en la negociación del convenio colectivo, señalando la intransigencia de las patronales ante demandas laborales.
Una huelga en este sector, que emplea a más de 100.000 personas y abarca 3.000 empresas, podría generar tensiones adicionales en la cadena de suministro alimentaria en un momento de alta demanda estacional. Mientras tanto, las partes enfrentan un reto considerable: conciliar los intereses empresariales y laborales sin afectar gravemente a consumidores y al propio mercado.
El desenlace dependerá de la mediación y la capacidad de ambas partes para ceder en pos de un acuerdo. La resolución antes de diciembre sería fundamental para evitar un conflicto con posibles repercusiones económicas y sociales significativas.