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ChatGPT: los usuarios satisfechos pero preocupados por su privacidad

ChatGPT: los usuarios satisfechos pero preocupados por su privacidad

Actualizado 25/07/2023 12:40
Según una encuesta de OCU a usuarios de internet, la mitad de ellos ha usado ChatGPT, es más, el 13% lo utiliza con frecuencia.Se utiliza principalmente para búsqueda de información, generación y resumen de textos.

ChatGPT es real, ha dejado de ser un tema sobre el que se especulaba o un fenómeno promocionado por los medios, y ya está en uso. La Organización de Consumidores y Usuarios, OCU, junto al resto de organizaciones de Euroconsumers, ha realizado una encuesta a una muestra representativa de usuarios de Internet españoles de entre 18 y 74 años, y los datos obtenidos así lo demuestran.

1 de cada 2 encuestados indica haber probado ChatGPT. El 17% lo usa de vez en cuando, el 10% con frecuencia y un 3% de usuarios afirma utilizarlo a diario. Aunque hay una gran diferencia según la edad: entre quienes tienen 18 y 34 años el 82% ya ha usado ChatGPT alguna vez.

Las razones para no usarlo son claras: la "falta de confianza en las respuestas generadas", nunca han oído hablar del programa y la preocupación por la privacidad.

La principal razón por la que los encuestados utilizan ChatGPT u otros programas basados en ChatGPT es la búsqueda de información (74 %). Le sigue el uso para generar textos (58%) o resumir textos extensos (41 %), como fuente de inspiración para crear contenido (36 %) o generar imágenes (31%).

En general, los usuarios de ChatGPT están muy satisfechos con esta herramienta; principalmente con la facilidad de uso (89% satisfechos/muy satisfechos), también con la eficacia en la generación de contenidos y la facilidad para registrarse (83%) y algo menos con la fiabilidad de las respuestas generadas por ChatGPT (76%).

Esta satisfacción general de los usuarios de ChatGPT parece conducir también a una ventaja competitiva. El 36 % de los encuestados españoles que usaron ChatGPT a través de BING de Microsoft afirmaron que se convirtió en su principal motor de búsqueda por este motivo.

Aunque ChatGPT genera texto y no es el creador de contenido real, la mayoría de los encuestados lo usan exactamente para eso: como fuente de información. Mientras que solo el 16 % de todos los internautas españoles cree que ChatGPT es una fuente de información fiable y el 31 % teme que sea incluso una herramienta peligrosa para la manipulación de la opinión pública, los usuarios de ChatGPT parecen tener una opinión diferente al respecto: entre estos, el 38% cree que ChatGPT es una fuente de información fiable y solo el 22% piensa que es una herramienta peligrosa.

Los usuarios de ChatGPT también se inclinan más hacia la confianza de que su privacidad y sus datos están protegidos cuando usan ChatGPT o sistemas similares. La mitad de los encuestados (42 %) que utilizan ChatGPT tienen una confianza moderada y el 45 % bastante o mucha confianza en que así sea.

Esto ocurre mientras que un 37% de todos los encuestados (usuarios de ChatGPT y no usuarios de ChatGPT) expresaron que creen que la IA conducirá a un mayor abuso de datos privados/personales.

En total, el 35 % de todos los encuestados (tanto usuarios de ChatGPT como no usuarios de ChatGPT) están convencidos de que ChatGPT puede ayudar a ahorrar mucho tiempo en muchas profesiones. Aunque casi la misma cantidad (32%) cree que hará más vaga a la gente o creará más desempleo (28%).

Solo el 31 % de todos los encuestados confía en que las autoridades europeas puedan controlar los datos recopilados a través de ChatGPT. Respecto a las autoridades nacionales, esta percepción es similar: 29%, tiene una alta confianza.

El 30% también piensa que las autoridades europeas y nacionales deberían tener la opción de poder bloquear temporalmente ChatGPT si se trata de un asunto de interés nacional/europeo. Sin embargo, la experiencia con la prohibición temporal por parte de las autoridades italianas mostró que, a pesar de esto, el 20 % de los usuarios italianos de ChatGPT continuaron usándolo a través de una VPN privada y el 26 % simplemente cambió a otras alternativas de software basadas en IA.

La mayoría de los encuestados (58 %) cree que los consumidores deben estar bien informados cuando se trata de un sistema de decisiones automatizado. Sin embargo, únicamente el 31% de españoles se declaran a día de hoy bien informados sobre la Inteligencia Artificial. Mientras esto ocurre, un 15 % encuestados piensa que la IA ya está muy presente en su vida diaria.

Al mismo tiempo, solo un 11% de los encuestados considera que la legislación actual es lo suficientemente adecuada para regular de manera eficiente las actividades basadas en IA; de hecho, un 37 % cree que la IA conducirá a un mayor abuso de datos privados/personales y una mayoría (56%) cree firmemente que la IA nunca debe usarse para vigilar a los ciudadanos.

OCU aconseja precaución con el uso de esta tecnología y solicita a las administraciones una normativa que proteja suficientemente a los usuarios y sus datos. OCU considera que es necesario cumplir una serie de buenas prácticas en el desarrollo de las inteligencias artificiales para que sean éticas, transparentes, imparciales y respeten los derechos fundamentales:

  • Transparencia sobre el tipo de información con la que se ha entrenado la herramienta y la fuente de la que proviene.
  • Asunción de responsabilidad por la veracidad de la información proporcionada o, en su defecto, claridad acerca de si está o no comprobada esa información y de las formas de comunicar su exactitud.
  • Compromisos para evitar que los algoritmos de la herramienta lleven a discriminación de género, raza, religión, socioeconómica o de cualquier otro tipo produciendo información diferente en función de estas características.
  • Compromiso de no contribuir a delitos y de colaborar con la ley si se descubren conductas de riesgo de delitos.
  • Las inteligencias artificiales y todas las tecnologías (robots, algoritmos, etc.), deben tener obligación de identificar, prevenir, mitigar, rendir cuentas y responder (sus responsables incluso penalmente) por los impactos negativos de sus actividades.
  • Que se adopte el principio de precaución ante consecuencias o usos imprevisibles de la IA.
  • Transparencia sobre el tipo de información con la que se ha entrenado la herramienta y la fuente de la que proviene.
  • Asunción de responsabilidad por la veracidad de la información proporcionada o, en su defecto, claridad acerca de si está o no comprobada esa información y de las formas de comunicar su exactitud.
  • Compromisos para evitar que los algoritmos de la herramienta lleven a discriminación de género, raza, religión, socioeconómica o de cualquier otro tipo produciendo información diferente en función de estas características.
  • Compromiso de no contribuir a delitos y de colaborar con la ley si se descubren conductas de riesgo de delitos.
  • Las inteligencias artificiales y todas las tecnologías (robots, algoritmos, etc.), deben tener obligación de identificar, prevenir, mitigar, rendir cuentas y responder (sus responsables incluso penalmente) por los impactos negativos de sus actividades.
  • Que se adopte el principio de precaución ante consecuencias o usos imprevisibles de la IA.