La comercialización lanera en la provincia de Burgos era importante para su riqueza y sus excedentes. Al año, se exportaban más de 20.500 sacas de lana que iban, mayoritariamente a Flandes. Sin embargo, tras la guerra de este mismo territorio, la exportación se redujo a poco más de 3.000 sacas al año (en 1579). Son los llamados "años muertos".