Pese a su fama, la barbacoa es una manera saludable de cocinar carnes, pescados o verduras. No todo tiene que ser chorizo y panceta: también puedes organizar una barbacoa apta para vegetarianos, con calabacines, berenjenas, tomates o patatas asados (teniendo cuidado con la acrilamida: mira cómo evitarla).
Si te inclinas por la carne, asegúrate de hacerla bien, cocinando pero no quemando el producto. Precisamente el problema es que a menudo dejamos que la carne se queme y eso no es sano, por culpa del benzopireno y otras sustancias similares, que son cancerígenas y se forman cuando la carne se quema o cuando su grasa se funde sobre las ascuas. Si un trozo de carne se quema, mejor tirarlo que comerlo.
Para minimizar este riesgo, los quemadores de gas incluyen una placa de metal protectora y las barbacoas de carbón una bandeja que recoge la grasa.
Un buen consejo, envuelve en papel de aluminio los alimentos más grasos.
En cualquier caso, sea cual sea el producto que prefieras, cerciórate de que el calor llega a todo el alimento y se cocina bien.
Consejos básicos de seguridad alimentaria