El Burgos sucumbió en Tenerife de principio a fin. No fue el equipo reconocible de anteriores partidos. Quizá porque todo comenzó mal desde el principio, con un primer gol a los 5 minutos en un error defensivo de Grego Sierra que deja pasar un balón que aprovechó Mollejo para poner el 1-0.
El equipo castellano intentó la reacción y tuvo diez minutos en los que dominó el juego y buscó el empate, aunque sin crear ocasiones claras de gol. Tan solo una falta que sacó Saúl Berjón con cierto peligro, pero sin encontrar rematador y un disparo desde lejos de Álvaro Rodríguez se marchó desviado.
Pero el Tenerife tomó el mando del encuentro muy pronto con llegadas de peligro. A los 27 minutos, Elady remate de cabeza con desvío del balón por parte de Aitor Córdoba y en la misma línea sacó el esférico el guardameta Alfonso Herrero, gol fantasma que no validó el VAR.
El Tenerife se mostraba superior y lo plasmaba en claras ocasiones. A los 33 minutos, Bermejo culminaba una buena jugada de ataque tinerfeña, con un remate desde dentro del área al larguero. Y lo que se veía venir llegó. El segundo gol a los 40 minutos obra de Shashova que recoge otro lanzamiento al larguero, para colocar el esférico en tiro cruzado en el interior de la portería burgalesa. Era el 2-0 que dejaba al Burgos muy tocado para el resto del partido.
Y en la segunda parte no hubo reacción, el Tenerife jugó muy cómodo, dejando al Burgos espacios en medio campo, pero recuperando muchos balones para lanzar contragolpes letales, que aprovecharon Bermejo, a los 53 minutos y Gallego, a los 80, para poner el 4-0 definitivo. Pudo haber más goles, ante un Burgos descompuesto al que nada le salió bien en este encuentro.
En definitiva, un mal partido del que el equipo de Calero debe extraer la lección oportuna, no cometer los mismos errores en los próximos compromisos para olvidarse cuanto antes de lo ocurrido en el Heliodoro Rodriguez.