En las Cortes de Valladolid de 1518, el procurador por Burgos, Juan Zumel fue el portavoz del descontento de los procuradores de las ciudades por la presencia de extranjeros junto al rey, rompiendo con la tradición y las leyes castellanas. Con gran entereza, el doctor Zumel obligó a Carlos I a jurar los privilegios, libertades, buenos usos, etc., de los pueblos de Castilla