El seguimiento masivo de la primera jornada de huelga convocada por UGT y BUB ha supuesto el paro de las tres plantas de Bridgestone en España (Burgos, Basauri y Puente San Miguel), en las que trabajan 2.700 personas, y ha forzado a la empresa a reconsiderar su postura y aceptar la revisión del IPC.
La huelga en la fábrica de Burgos ha sido secundada por el 95% de los trabajadores, lo que ha obligado a la dirección de la empresa a retomar los contactos con el Comité de la factoría y dar por buenas las propuestas contempladas en el nuevo convenio colectivo que contempla una subida de salarios con el fin de que los trabajadores puedan recuperar su poder adquisitivo.
La dirección de Bridgestone y CCOO firmaron hace unos meses un acuerdo de eficacia limitada, posteriormente rechazado por la mayoría de los 2.700 trabajadores de la multinacional. UGT, BUB y SITB-USO iniciaron la negociación del convenio colectivo con una plataforma de tres puntos, uno de ellos la revisión del IPC que la empresa se negó a poner sobre la mesa.
Tras una convocatoria de huelga, la empresa se comprometió de forma oficiosa con UGT a aceptar la revisión del IPC si CCOO se sumaba al acuerdo de eficacia general y se suspendió el paro. Sin embargo, la negativa de Comisiones a sumarse al acuerdo y la de la empresa a firmar sin ellos provocaron la reactivación de la huelga de siete días.
La propuesta salarial es una subida del IPC para 2016 y 2017, un incremento del 1,25% garantizado con revisión al alza del IPC para este año, y del 1.50%, también garantizado con revisión al alza del IPC para 2019. Además, se eliminará la "flexibilidad positiva", se recogerá un porcentaje de eventuales cuyos contratos pasarían a ser indefinidos y se regularán los contratos en prácticas.