El motivo de este retraso se debe principalmente a las causas metereológicas que han dificultado su traslado así como al desmontaje de el arco puesto que la restauración realizada en los años 30 no fue del todo adecuada y el estado de la piedra es peor de lo que se esperaba en un primer momento.
Es por eso que se ha firmado una prórroga en las obras para que se puedan finalizar de la mejor manera posible a finales del mes de octubre.
Al realizarse el traslado al Monasterio de San Juan, un Bien de Interés Cultural, se está obligado a realizar una catalogación arqueológica del subsuelo, donde se ha encontrado una pequeña necrópolis dentro del monasterio.
La aparición de estos restos ha servido para conocer los primeros vestigios de la expansión en los extramuros de la ciudad entorno al siglo XI. Se han excavado 6 tumbas que pertenecen a diferentes épocas, destacando unas ubicadas de oeste a este pertenecientes a cristianos laicos, otras al contrario relacionadas a religiosos y una zona donde se cree que se pudo enterrar a los fallecidos por una peste u otro tipo de enfermedad que dejó muchos muertos en poco tiempo.