Una persona comunicaba al "112 CyL" el hallazgo casual de lo que parecía ser un proyectil militar, cuando se encontraba en compañía de sus padres apilando leña en el monte. La ficha del aviso entró en la Central de la Guardia Civil, que comisionaba al lugar a los especialistas.
Localizada la munición y una vez inspeccionada visualmente por los EDEX, con las reglamentarias medidas de seguridad fue trasladado a un paraje próximo y adecuado donde fue destruido, de manera controlada.