La bici no podía rodar al estar amarrada con un candado. Una vez localizada en una calle próxima, fue identificada y al no dar
explicación razonable de la procedencia de la bici, se la intervinieron. Días después, el dueño presentó denuncia en Comisaría por la sustracción de su bici en el Paseo del Espolón. Tras acreditar su propiedad le fue devuelta.