Con esa disculpa le acompañó a un portal y allí le ofreció mantener una relación sexual. La víctima salió rápidamente a la calle siendo perseguido por la joven, empeñada en que el anciano conversara con ella.
La escena fue presenciada por un ciudadano, quien al advertir que el hombre se encontraba en apuros dio aviso al 091, facilitando las características físicas y de vestimenta de la mujer. Permaneció en las proximidades hasta la llegada de los agentes, indicándoles que la joven había entrado en una farmacia, donde fue detenida. El objetivo de la mujer era una cadena de oro que llevaba la víctima colgada por fuera de la camisa.
La Policía advierte que estos hechos se están repitiendo muy a menudo por la llegada de grupos de mujeres delincuentes que se apoderan de gargantillas, cadenas, pendientes, anillos, joyas en general y dinero en metálico.
En el caso de víctimas varones, suelen ser abordados por mujeres jóvenes que les entretienen con ofrecimientos de tipo sexual; en el caso de las mujeres mayores, las autoras suelen saludarlas efusivamente haciéndose pasar por familiares o amigas, dándoles abrazos y besos.
Aprovechando el desconcierto, les sustraen las joyas y el dinero. Si la víctima se da cuenta de ello, no dudan en emplearse con violencia para lograr su propósito. Casi siempre hay alguien cerca, con un coche en marcha, para facilitar la huida.