El técnico dijo que el aparato había sido manipulado y que se había forzado la puerta, ya que presentaba marcas de destornillador. Al dañar la fuente de alimentación, no se pudo saber si se había sustraído dinero. En una segunda ocasión se encontró rota la pantalla táctil. El sospechoso frecuentaba habitualmente el bar y era conocido por su conducta agresiva cuando perdía dinero. La Policía pudo determinar la autoría de los daños gracias a los testigos que habían presenciado cómo el hombre, enfadado, no paraba de perder dinero en la máquina.