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Dos años de protocolo en Castilla y León

Dos años de protocolo en Castilla y León

Actualizado 27/11/2016 11:46

La comunidad fue la primera en aprobar el protocolo de manera voluntaria. Este comienza en la Atención Primaria que, si es necesario, derivará a la Atención Especializada. Esta última se divide en tres fases: una primera de tres meses por el servicio de salud mental, una segunda de terapia hormonal, y la tercera correspondiente a cirugía. Las operaciones más complejas se derivan a Málaga

Hace dos años, Castilla y León se convertía en la primera comunidad autónoma que aprobaba el protocolo voluntariamente, sin sentencia judicial o ley autonómica, para cubrir voluntariamente los tratamientos de transexualidad. Fue después de mucho tiempo de negociación y supuso un adelanto para este colectivo que ahora puede ver, aunque sea parcialmente, salida a una solución que, eso sí, necesita de derivación para poder completarse.

Lo anterior es el principal hándicap que encuentran los y las transexuales de Castilla y León, aunque en Valladolid también han registrado problemas. En Salamanca, por ejemplo, desde el colectivo Iguales tienen constancia de que el protocolo se está cumpliendo conforme a su escritura, comenzando desde la misma Atención Primaria.

Según recoge el protocolo, esta "constituye la puerta de entrada al Sistema Nacional de Salud y como tal, está implicada en todos los procesos relacionados con la salud y la calidad de vida de las personas". Por ello, continúa este protocolo, "tiene un papel fundamental en la coordinación y continuidad de la asistencia a la persona transexual, y por ello debe contar con las habilidades y el nivel formativo adecuado para aportar la información necesaria en relación a las cuestiones de identidad de género".

De esta manera, en Atención Primaria se le realizará una valoración clínica completa tras lo que se debe informar, orientar y derivar al profesional de salud mental de referencia en el Área de Salud, manteniendo el seguimiento y acompañamiento a lo largo de todo el proceso. El objetivo de todo ello es la atención integral de la persona transexual en todos los ámbitos, si no es preciso ser valorada por la Atención Especializada, y la ejecución de las medidas preventivas que puedan requerirse a lo largo del tiempo.

Atención Especializada

Esta tiene tres fases. Una primera es la valoración diagnóstica, responsabilidad del profesional de salud mental. Esta es diferenciada entre niños y adolescentes por lo que cada Área de Salud con un referente en psiquiatría infanto-juvenil. Para esta valoración diagnóstica, se recomienda un periodo de tres meses con conctacto regular.

Tras ello, y dentro todavía de la primera fase, se realizará un test de vida real de la experiencia de la persona transexual de acuerdo al sexo deseado. "Este test alerta al clínico de que el sufrimiento que produce el conflicto de identidad resulta tan intolerable e incapacitante que se ve disminuido cuando se comporta y relaciona según el género al que dice pertenecer. Es aspiración de toda persona transexual llegar a vivir conforme a su género, pero la forma en la que aborda socialmente este problema es decisión particular y está condicionada por sus circunstancias personales", recoge el protocolo.

La segunda fase se refiere ya a la terapia hormonal derivándose al paciente al servicio de Endocrinología una vez hecha la valoración diagnóstica. Sin embargo, en el mismo protocolo anuncian que puede que el efecto máximo en determinados aspectos de este tratamiento no se manifiesten hasta dos o tres años después del mismo. El seguimiento de este se recomienda cada tres meses durante el primer año y cada seis posteriormente.

En el caso de adolescentes, el tratamiento debe ser aún más conservador dado que la "identidad sexual puede sufrir variaciones inesperadas en estas situaciones, por lo que no se debe influir de forma directa en el rol de género y no iniciar tratamiento hormonal en niños y niñas prepuberales. La experimentación por parte de las personas de los primeros cambios

en relación a su pubertad espontánea es trascendental, y por ello la forma de experimentar los primeros cambios físicos posee valor diagnóstico".

En la tercera fase ya se realizan las cirugías de reasignación sexual. "Se debe valorar cada caso de forma individual, para lo cual es necesario reevaluar a la persona que solicita la reasignación en fechas próximas a la cirugía, por una persona del equipo de psicología o psiquiatría que no conozca previamente el caso y ser comentado en sesión clínica por todo el equipo de salud".

En el caso de aquellas cirugías de baja complejidad se podrán realizar en el centro de referencia de la provincia, mientras que las más complejas se deberán derivar a otros centros que dispongan de los medios precisos. En Castilla y León estas se están realizando a Málaga. El protocolo distingue entre las operaciones de baja complejidad la mastectomía, histerectomía, anexectomía, orquiectomía, mamoplastia o intervención de cuardas vocales.

las más complejas se deberán derivar a otros centros que dispongan de los medios precisos. En Castilla y León estas se están realizando a Málaga.