Durante los siglo XII y XIII había en la capital burgalesa dos ciudades claramente diferenciadas. Por un lado la fundada por Diego Porcelos, donde se decidían los hechos más importantes del Reino, y por otro la que era nudo fundamental en el Camino de Santiago, con sus hospitales y su comercio. Por sus caminos iban y venían las mercancías, pero también la cultura, las formas artísticas y literarias.