Castilla y León puso en marcha el proyecto de receta electrónica en julio de 2015 y, en la actualidad, ya se encuentra implantado en las farmacias y centros de salud de las nueve provincias. Desde su nacimiento se han incorporado a este servicio 827.720 pacientes y, a través de él, se han dispensado 55.938.909 envases de medicamentos, el 62,44 % del total de recetas extendidas.
Los datos más recientes, correspondientes a febrero de 2018, indican que el 60% de los usuarios del Sistema Regional de Salud que adquirieron medicación en las oficinas de farmacia, lo hicieron con el sistema de receta electrónica. En nuestra provincia, se han incorporado al servicio 109.273 pacientes, que han adquirido un total de 6.188.372 envases de medicamentos.
El servicio de receta electrónica aporta ventajas al conjunto de los implicados en el proceso de distribución de los productos farmacéuticos. A los ciudadanos le ofrece mayor accesibilidad y comodidad para retirar la medicación, ya que no tienen que acudir al centro de salud a por la receta, además de poder recibir una información más precisa y completa sobre el tratamiento que deben seguir. Por su parte, los sanitarios de los centros asistenciales reducen el número de consultas dedicadas a la emisión de recetas, lo que ha supuesto un descenso de un 15% de citas médicas y de un 10% de citas de profesionales de enfermería. A esto hay que añadir las ventajas que el sistema trae a los farmacéuticos, colectivo que ha visto incrementada la seguridad en la dispensación y al que se le ha simplificado el desarrollo de la atención farmacéutica al disponer de información completa sobre el tratamiento del paciente.