Los casos de acoso escolar casi se duplicaron en 2016 con respecto a 2015 y crecieron un 240% en los dos últimos años, según el II Estudio sobre bullying y ciberbullying desde la perspectiva de los menores afectados, realizado por la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, que ha sido presentado a los medios de comunicación. El nuevo informe es parte de la campaña de concienciación contra el acoso escolar puesta en marcha hace un año por ambas entidades y que incluye, además, iniciativas en centros escolares y redes sociales para acabar con esta lacra entre los más jóvenes.
Las conclusiones del estudio se han extraído del análisis de la base de datos de llamadas al Teléfono ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes y al Teléfono ANAR del Adulto y la Familia, que en 2016 registró 1.207 casos reales de acoso escolar -uno de cada cuatro fueron de ciberacoso-, lo que supone un 87,7% más que en el año previo.
Los datos vuelven a refrendar la magnitud del problema del acoso escolar en España, pero muestran un avance en la denuncia, concienciación, visibilidad y resistencia al problema. Así, las víctimas y los testigos de acoso escolar se rebelan más. De hecho, más de la mitad de las víctimas y de sus compañeros y amigos (51,8% y 51,1%, respectivamente) se enfrentan al agresor, unos porcentajes que en el estudio previo rondaban el 21,2 y el 22,2% de enfrentamientos.
También el acoso escolar ha ganado en visibilidad en el último año y la víctima está "menos sola". Esto significa que ha crecido el número de personas (adultas o menores, pero distintas al profesor) que conocen la situación de la víctima. Un 95,2% frente al 40,3% del estudio previo.
Este mayor conocimiento de la situación del acosado aumenta trascendentalmente en el entorno escolar, donde un mayor número de personas conoce la situación. Así, el grado de conocimiento por parte de directores y jefes de estudio pasa del 3,9 al 74,7%; el de padres y madres del agresor del 5,2 al 20,6% y de otros compañeros, del 5,2 al 15,2%.
Con respecto al conocimiento que los padres y sus profesores de la víctima tienen del acoso el porcentaje varía ligeramente al alza con respecto al informe previo. Un 69,8% de los padres sabe del bullying que padece su hijo/a (62,1% en el primer estudio) y un 89,4% de los profesores (frente al 82,6% de 2015).
La controversia persiste en torno al papel que juegan los profesores en la solución del acoso y hay más valoraciones negativas que positivas de su papel por parte de las víctimas, si bien se reduce el porcentaje de descontento desde un 74,2% del informe previo a un 53% en el actual. "El descontento de las familias proviene de la falta de implicación y comunicación de los centros escolares que aún llevando a cabo alguna medida, los padres consideran que son insuficientes", ha afirmado el director de Programas de la Fundación ANAR, Benjamín Ballesteros.
Estos avances en la visibilidad y denuncia del acoso se producen apenas un año después de que la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña pusieron en marcha en redes sociales la campaña #NoBullying. Acabar con el bullying comienza en ti. La campaña se apoya en dos vídeos de impacto "Tu silencio" y "Tus risas" en los que se recrea una situación de acoso en la que el agresor se convierte en perro mientras perpetra su ataque y los compañeros, testigos del abuso, también se van convirtiendo en estos animales, por reír o callar la situación, enfatizando que, de algún modo, al no actuar se convertían en cómplices.
La víctima de ciberacoso presenta unos rasgos propios, diferentes a las del bullying tradicional. Así, la edad media de este tipo de víctima es de 13,5 años (frente a los 10,9 años de la víctima de acoso físico), tal cual se detectó en el informe previo. Y esta violencia a través de medios tecnológicos afecta más a chicas que a chicos, en una proporción de siete a tres (mientras que en el acoso físico el porcentaje por sexos está más igualado).
Los tipos de ciberacoso más frecuentes son las agresiones verbales (insultos o palabras ofensivas (52,1%), seguido de las amenazas (22,3%) y la difusión de imágenes y vídeos comprometidos (20,2%). Crecen con respecto al informe previo otros tipos de ciberacoso que antes eran residuales, tales como la difusión de información personal de la víctima (del 3,5 al 11,7%) y el pirateo de las cuentas personales (del 1,7% al 8,5%). El teléfono móvil ?por encima del ordenador o la tablet- y el Whatsapp siguen siendo los medios más empleados para el ciberbullying.
En el caso del ciberbullying también crece del 14,9 al 68,35 el número de compañeros del colegio que reaccionaron ante el problema y el número de víctimas (66,7%) que se enfrentan o reaccionan a los acosadores, demostrando el empoderamiento que le confiere la mayor visibilidad y concienciación social ante el problema.
En los casos de ciberbullying aumenta el número de víctimas que opta por cambiar de colegio (del 8,3 al 29,7%). Sin embargo, en los de acoso escolar, disminuye el porcentaje de niños y niñas (del 8,6% al 6,5%) que son cambiados de centro, una medida ineficaz, como se demostraba en el Informe anterior.