Es tal la situación financiera que está atravesando el Consistorio capitalino que a fecha de hoy no se ha pagado ninguna asistencia a las Comisiones, desde que se constituyó el Ayuntamiento (junio 2015), a los corporativos locales que integran el Instituto Municipal de Cultura.
Algo idéntico sucede con la Comisión de Fomento y con la Comisión de Medio Ambiente, si bien en estos casos las deudas municipales son desde enero del presente año.
Si a esto añadimos lo que nos viene encima a los burgaleses con las cuantiosísimas deudas del Ayuntamiento con los Consorcios, tanto del Ferrocarril como de Villalonquejar, no nos extraña que el alcalde de Burgos lleve un buen tiempo con estreñimiento.
Todos los grupos de la oposición han cerrado filas y tienen intención, salvo que alguno nos vuelva a sorprender con otra 'pirueta' de votar en contra de la aceptación de las condiciones leoninas impuestas por los bancos de los que somos acreedores todos los burgaleses.
Ante esta tesitura, Lacalle y Foronda no aciertan a explicarse, máxime cuando nos han vendido muy falsamente las bondades de un acuerdo, como la única solución al efecto.
Los partidos de la oposición municipal han 'pillado cacho' y no van a soltarlo hasta que alguno de los responsables asuma su culpa.