El pasado 2 de marzo, el Comité Olímpico Internacional (COI) anunciaba la eliminación del casco en el boxeo para los Juegos de Río 2016 en categoría masculina. La decisión se apoyaba en estudios presentados por la Federación Internacional de Boxeo Aficionado, que desde finales de 2013 había suprimido los protectores en sus combates. Sin embargo, una corriente de médicos, investigadores y profesionales ligados al boxeo se muestran críticos con esta decisión.
El 18 de noviembre de 1982, el boxeo se teñía de luto. El surcoreano Kim Duk-Koo fallecía tras un brutal combate por el Campeonato Mundial de peso ligero contra Ray "Boom Boom" Mancini en Las Vegas (EE UU). Una de las reacciones que provocó su muerte fue la incorporación del protector en la cabeza de los púgiles en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, según recoge sinc.
Más de 30 años después, los boxeadores olímpicos, púgiles amateur, se subirán de nuevo al ring sin casco en los Juegos Olímpicos de Río 16 (Brasil). Tras la reunión del comité ejecutivo del COI en Lausana (Suiza) en enero de este año, se respaldó la decisión que la Federación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA) había tomado en 2013 sobre la eliminación del protector en categoría masculina, manteniéndolo en los combates de mujeres y en las categorías juveniles.
"En sintonía con el panel de expertos del 4º congreso internacional sobre conmoción y la salud en el deporte de Zúrich, no encontramos ninguna prueba de que los protectores en la cabeza protegieran de las conmociones cerebrales", explica a Sinc Abdelhamid Khadri, presidente del Comité médico de la AIBA y doctor especializado en medicina deportiva por la Universidad Mohamed V de Rabat (Marruecos).
El investigador marroquí participó en el estudio observacional de la AIBA, publicado en Clinical Journal of Sport Medicine, en el que compararon los cambios en las lesiones producidas antes y después que se eliminasen los cascos.
Un grupo de expertos, compuesto por miembros de la comisión médica y científica del COI y la AIBA, examinó las consecuencias de su decisión de dos maneras distintas. "En el primer análisis contabilizamos las paradas de los combates realizadas por el árbitro comparando las World Series of Boxing (WSB), disciplina que depende de la federación amateur pero con un reglamento próximo al profesional, en las que se boxea sin protectores, y el resto de competiciones de la AIBA en las que se pelea con casco", señala Khadri.
Para el segundo análisis, los expertos examinaron las grabaciones de los últimos cuatro Campeonatos del Mundo de Boxeo Aficionado. En los de 2009 y 2011 se boxeó con casco mientras que los de 2013 y 2015 se desarrollaron sin él. La comparación se hizo midiendo las interrupciones de los combates por golpes en la cabeza por cada 10.000 rounds y por cada 1.000 horas.
"Los resultados de ambos análisis demostraron que las interrupciones se redujeron en un 43% en los combates sin casco", dice Khadri. Además, los datos son más llamativos cuando se cruzan las estadísticas de lesiones por combate obtenidas de los vídeos del Campeonato del Mundo de Doha en 2015 y supervisadas en su totalidad por el COI, con los del mismo campeonato en 2011.
Los impactos en la cabeza se redujeron un 16% en el torneo de 2015, y más del 50% de los golpes recibidos con riesgo de lesión (neurológica o facial) fueron en zonas que no protege el casco. "Los resultados indican que eliminar los protectores puede reducir el ya pequeño riesgo de sufrir una lesión cerebral en el boxeo olímpico", señala Khadri.
Sin embargo, parte de la comunidad científica discrepa sobre la validez de estos informes y se apoya en otros estudios que defienden la efectividad de las protecciones para disminuir la fuerza de los impactos.