En el siglo XVI, podemos imaginarnos un Burgos pequeño, sucio y mal comunicado. Si pensamos eso, estamos tremendamente equivocados. En el último tercio de este siglo, se contabilizan 28 puentes de piedra y 17 de madera. Esto denota, sin ninguna duda, el crecimiento que nuestra ciudad estaba viviendo como núcleo urbano.