Enrique II, el de las Mercedes falleció a finales de 1379 y su cadáver estuvo expuesto durante mucho tiempo en la capilla de Santa Catalina de la Catedral. Su hijo y sucesor, Juan I fue coronado rey el día de Santiago de ese año en el Monasterio de Las Huelgas.
A primeros de 1380 ordenó el traslado de los restos de su padre, primero a Valladolid y luego a Toledo, donde se les dió definitiva sepultura, en cumplimiento de sus últimas voluntades.